Lo que hasta ahora era una guerra fría entre Comodoro Py y el juzgado federal de Dolores se convirtió en una batalla a campo abierto entre jueces. Claudio Bonadio recogió el guante de las sucesivas notificaciones que le cursó su par Alejo Ramos Padilla en el marco de la investigación por espionaje ilegal y extorsión. Y lo desafió a que, si tiene pruebas en su contra, lo cite a una declaración indagatoria. Todo ello ocurrió mientras la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) con sorpresiva rapidez relevó del secreto de Estado al exespía y hombre fuerte de los servicios Antonio Horacio Stiuso para que pueda declarar en la causa contra el falso abogado Marcelo D´Alessio. Fue luego de que el extitular de Contrainteligencia apuntara a una tríada que realizó operaciones en su contra, encabezada por Elisa Carrió y por Daniel Santoro, de Clarín.
Guerra Bonadio-R. Padilla: Stiuso habilitado para salpicar a discreción
Contestó que si tiene pruebas, lo convoque a su juzgado. La AFI "liberó" al exhombre fuerte de la inteligencia argentina para que declare contra Carrió. La defensa del magistrado presentó al Consejo lista de "notables" para que declaren en expediente.
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El tercer movimiento lo encabezó Juan María Ramos Padilla, padre y abogado del juez de Dolores en el marco del proceso disciplinario que el Gobierno le inició en el Consejo de la Magistratura. En tres escritos, algunos de descargo, trazó una hoja de ruta con medidas de prueba en caso de que la Comisión de Disciplina y Acusación avance en la instrucción de un posible intento de juicio político. Allí enumeró una serie de citaciones a testimoniales para todos los involucrados: van desde el presidente Mauricio Macri, Germán Garavano y Juan Baustista Mahiques, del lado del Ejecutivo; también apuntó a Carrió, Mariana Zuvic y Paula Oliveto; y hasta Cristina de Kirchner, Rodolfo Tailhade y Eduardo Valdés (en calidad de codenunciados en la contra causa de Bonadio). Hubo menciones en el plano judicial referidas a Luis Rodríguez. Lo mismo que al precandidato Alberto Fernández, indicó Ramos Padilla padre que calificó al proceso como “insólito”. Fiscales, jueces y secretarios también están enlistados en una nómina que tiene escasas chances de prosperar. Más allá de la asunción del senador PJ Mario Pais, hay una disputa abierta en el Consejo para que no asuma la estratégica Comisión de Disciplina, en lugar del reemplazado Miguel Pichetto.
“Resulta paradójico que en el juzgado de Dolores se investigue el modo en que los servicios de inteligencia introducen prueba ilegal en el circuito judicial y para lograr que el juez que interviene en la causa sea removido o sancionado, los involucrados en aquel proceso introducen prueba de manera ilegal en un expediente judicial que dirige otro de los investigados, con la que ahora se quiere avanzar en este Consejo de la Magistratura”, resumió Ramos Padilla senior.
“Para ser claro: si Vuestra Señoría considera que existe el grado de sospecha suficiente previsto por el Código Procesal Penal y que posee en el expediente las pruebas pertinentes, deberá cursarme forma citación de acuerdo a las normas de rito que así lo disponen, oportunidad en que haré lo que entienda que por derecho corresponde”, aseguró Bonadio, devolviendo gentilezas. En el ambiente judicial, evaluaron como una imprudencia de Ramos Padilla el hecho de haberlo notificado que el juez del caso “cuadernos” estaba siendo querellado en Dolores. Indicaron que fue una provocación que podría tener su réplica. Ahora queda en manos del juez decidir si cita como acusado a su par de Comodoro Py, quien a su vez tiene en sus manos la contraofensiva de Carrió que involucra al propio Ramos Padilla. Guerra abierta.
En Dolores hubo que reprogramar para el 19 de julio la citación a Stiuso, tras su espontánea presentación en el juzgado de Luis Rodríguez donde hizo su explosiva declaración. El exespía mantuvo una relación ambivalente con Santoro durante el kirchnerismo. Y hasta tuvo, nunca confirmados, acercamientos tácticos con la líder de la Coalición Cívica, ávida de información del submundo con el que nutrir sus denuncias. Fue una doble sorpresa su irrupción en la causa.
Pero el dato es que su sola presencia disparó la presentación del actual funcionario de la AFI Pablo Pinamonti que también se mostró dispuesto a declarar. Su rol –según se investiga- surge de la relación que mantenía con el exespía “Rolo” Barreiro y el expolicía Bogoliuk. Institucionalmente, es la pieza que puede comprometer más a la estructura actual de la central de espías con sede en la calle 25 de Mayo.




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