16 de diciembre 2019 - 11:50

Recordatorio de Héctor Timerman, en el día de su cumpleaños

Familiares y dirigentes políticos recordaron al ex canciller fallecido de cáncer hace casi un año. Cristina Fernández se hizo eco de un texto publicado por Jordana Timerman.

Héctor Timerman.
Héctor Timerman.

Familiares y dirigentes políticos recordaron al ex canciller fallecido Héctor Timerman, en el día de cumpleaños.

Timerman nació el 16 de diciembre de 1953, estuvo casado con la arquitecta Anabella Sielecki y tuvo dos hijas: Amanda y Jordana. En dictadura militar, en 1979, se instaló exiliado en los Estados Unidos, donde cursó un master en Relaciones Internacionales en la Universidad de Columbia, cofundó la Organización América's Watch y colaboró con el Fund for Free Expression.

Con la vuelta de la democracia, cofundó dos revistas de noticias: Tres Puntos y Debate, se convirtió en colaborador frecuente de la revista Noticias y del diario Ámbito Financiero y condujo un programa de entrevistas llamado Diálogos con Opinión.

De profesión periodista -como su padre Jacobo-, pero también de carrera diplomática, Héctor Timerman fue cónsul general en Nueva York en la gestión de Néstor Kirchner (2004 y 2007) y luego embajador en los Estados Unidos bajo la administración de Cristina. Fue hacedor del Memorando con Irán con el afán de enjuiciar a los iraníes sospechosos del atentado a la AMIA. Pero el lawfare y el triunfo de Cambiemos en 2015 se cruzaron en su camino.

Timerman fue imputado en febrero de 2015 por el fiscal federal Gerardo Pollicita por el presunto encubrimiento de la AMIA, tras conocerse la denuncia presentada por el fiscal fallecido Alberto Nisman. Aunque el juez Daniel Rafecas rechazó la denuncia entendiendo que el delito nunca se cometió porque el pacto nunca entró en vigencia, la causa judicial avanzó de la mano de Claudio Bonadio y Timerman se enfermó.

En diciembre de 2017 el juez federal ordenó su detención, pero por su estado de salud permitió la prisión domiciliaria. Timerman comenzó a tratarse afuera del país, pero el procesamiento por “traición a la patria” lo dejó sin permiso para salir al exterior. Reclamó una y otra vez en los tribunales para obtener una visa que reabra las puertas de los Estados Unidos, pero la Justicia se lo negó. El ex ministro de Relaciones Exteriores murió de cáncer el 30 de diciembre de 2018.

En el día de lo que hubiese su cumpleaños 66, su hermano, Javier Timerman lo recordó en diálogo con Radio 10. "Me da tristeza cómo se adormeció la sociedad ante tremenda injusticia, fueron años de mucha tristeza", dijo con profundo dolor. "Se persiguió a mi hermano para castigar a Cristina, era el vale todo en la sociedad", lamentó y denunció que "los argentinos perdimos la Justicia durante esos años".

"Bonadío torturó a mi hermano", advirtió Javier Timerman. "¿Cómo se tienen fuerzas para luchar contra el cáncer cuando estás frente a una injusticia tremenda como la que sufrió mi hermano Héctor?, ese dolor no te permite curarte del cáncer", subrayó. "A mi hermano la justicia no le permitió curarse", sentenció.

Su hija Jordana Timerman también lo recordó. Este lunes publicó un texto sobre su padre, que Cristina Fernández de Kirchner difundió por sus redes sociales. “¿Cómo se habría desarrollado su enfermedad sin la crueldad absurda de la causa judicial por el Memorándum de Entendimiento con Irán?”, se preguntó la mayor de las dos hermanas. “Es contra-fáctico. Pero sí es un hecho lo que vi: cada avance del caso -o en su defecto su falta de avance- fue acompañado por un empeoramiento de la enfermedad que eventualmente le quitaría la vida”, advirtió la nieta del fundador de La Opinión.

Jordana rememoró el día que le dictaron la orden de detención: “Esperamos horas en el sillón de casa que lo viniesen a buscar para llevarlo a la cárcel. Él sostenía una bolsita con los medicamentos que iba a tener que llevarse para seguir su tratamiento. Le dieron la detención domiciliaria, por los peores motivos: el cáncer”.

También recordó cuando perdió la visa estadounidense. “Estuvo lejos de los doctores que seguían su caso, lejos de los procedimientos experimentales que había decidido hacer. Y entonces vimos con demasiada claridad cómo avanzaban los dolores físicos con cada golpe judicial y burocrático. Y sentimos que ya no sabíamos contra qué ni contra quién estábamos luchando, porque los frentes se multiplicaban y de tantos que eran se hacían intangibles”.

Jordana se preguntó si “¿sirve el perdón cuando llega tarde?” y si “¿sirve la justicia cuando llega tarde?” y advirtió por las consecuencias de una causa que todavía sigue su curso. “El caso judicial del memorándum sigue. Duerme, como un volcán que ya arrasó con el pueblo a su lado. Quiero pensar que ya no nos puede afectar, que ya hizo todo el daño que tenía que hacer. Pero cada vez que hay un titular, o una mención en un debate público, se me para un poquito el corazón. A veces creo que no estaremos libres hasta que se resuelva, pero a veces pienso peor: que nunca estaremos libres. ¿Qué significaría una absolución de una justicia en la cual nadie cree ni creerá?”.

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