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31 de mayo 2017 - 23:01

Herrera Piñero: "Nos emocionamos con cada restitución porque es como recuperar una parte nuestra"

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Mariana Herrera Piñero.
El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) cumple 30 años. ADN, muestras, material genético, Abuelas de Plaza de Mayo e identidad forman parte de su universo cotidiano. Este organismo autónomo y autárquico creado en 1987 es un archivo de material genético y muestras biológicas de familiares de personas que han sido secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura cívico militar argentina. Dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología, es uno de los encargados de haber restituido la identidad a 122 nietos del total de 500 que fueron apropiados. Su directora, Mariana Herrera Piñero, dialogó con ámbito.com acerca del recorrido realizado, el proceso científico hacia la identidad y la política de derechos humanos del Gobierno.

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Periodista: ¿Cómo es el proceso para que una persona con dudas sobre su identidad llegue al Banco Nacional de datos Genéticos?

Mariana Herrera Piñero: El proceso comienza afuera del Banco. En el Estado existen dos espacios, que son la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y la Fiscalía especializada en delitos de apropiación. Ellos trabajan haciendo investigaciones acerca de denuncias y sospechas que se tienen acerca de las personas que pueden ser nietos buscados. A través de la CONADI se contactan con estos posibles nietos y les piden que se acerquen a dar una muestra de sangre. También puede ser que esos posibles nietos se acerquen voluntariamente y sean derivados directamente para el Banco. La Fiscalía, por otra parte, promueve los casos que se judicializan de aquellas personas que se niegan a dar su sangre. Aunque, en general, el 99% de las personas va a dar la muestra. Si alguien se niega, el juzgado puede determinar hacer una requisa personal o un allanamiento en su domicilio para tomar muestras que permitan obtener el perfil genético. Este material pasa por distintas áreas. Uno de los estudios tiene que ver con el linaje materno, otro con el linaje paterno y luego hay marcadores que son los que permiten realizar la valoración estadística de la prueba (ese 99,999% en el caso de una inclusión o directamente descartar a esa persona como un posible nieto). A partir de esos resultados se generan los informes y se envían a la Justicia o a la CONADI.

P.: ¿Qué cantidad de muestras hay en el Banco?

M.H.P.: Actualmente el Banco tiene 9.500 muestras de personas que han pasado para conocer su identidad. De grupos familiares debe haber unas 4.000 muestras; los grupos familiares son alrededor de 300. Estos grupos familiares están compuestos por hermanos del papá desaparecido, hijos del papá desaparecido, abuelos paternos, los tíos... hay grupos pequeños y otros muy grandes, que pueden tener hasta 20 personas.

P.: ¿Hay un tiempo válido de utilidad para estas muestras?

M.H.P.:
En el Banco, en archivo, tenemos una parte que son manchas de sangre en un papel especial que las preserva y permite en cualquier momento extraer el ADN de esa mancha. Por el otro lado, hay ADN extraído, que bien conservado dura toda la vida. A medida que van cambiando las tecnologías uno va incorporando nuevos estudios y tiene que ir a esas muestras para ampliarlos y adecuarlos.

P.: ¿Cuánto demoran estos resultados?

M.H.P.:
Demoran entre 15 días y dos meses. Pero depende. Supongamos que un posible nieto falleció y hay que hacer una exhumación. Ahí no se hace análisis a partir de sangre sino de restos óseos. Ahí no es tan simple, depende del estado de conservación, uno tiene que hacer varias extracciones para obtener un perfil genético confiable.

P.: ¿Cómo se viven dentro del Banco los resultados positivos?

M.H.P.:
Es como una caricia para el alma. Acá el trabajo es de muchísimo esfuerzo, hay mucho para hacer y la mayoría de los casos son negativos. Cuando aparece uno positivo, es como que el laboratorio se ilumina. La gente se entusiasma, todos miramos los perfiles que obtuvimos, recomparamos, reanalizamos las muestras, tomamos el grupo familiar, buscamos la información preliminar de ese grupo, en qué fecha desapareció la embarazada. Una vez que confirmamos el estudio, empezamos a mirar las fotos. Nosotros también nos emocionamos con cada restitución porque es como recuperar una parte nuestra. Si hay algo que hicieron las Abuelas fue compartir, que la restitución sea una restitución social.

P.: ¿Recuerda algún caso particular de manera especial?

M.H.P.:
Todos nos conmovimos mucho con el nieto de Estela (de Carlotto) por lo que ella representa. Es la persona más visible de todas las Abuelas. No conozco a nadie que no se haya emocionado en ese momento. Yo lloré mucho, me emocioné mucho por el significado simbólico. Pero cada restitución ha sido muy especial, así como es especial el vínculo del Banco con los nietos; de mucha cercanía, de mucho diálogo. Cada restitución es un festejo y es una alegría que el Estado haya creado una herramienta como el Banco para reparar los crímenes perpetrados por el mismo Estado durante la dictadura cívico militar. Es una reparación histórica, es presente y es futuro para nuestra sociedad; es algo que visibiliza que estos delitos no se pueden seguir cometiendo. Siempre hay mucha carga emocional, social, cultural y científica.

P.: Respecto a esta carga emotiva que usted menciona, ¿cómo la manejan desde el Banco?

M.H.P.:
La contención y el acompañamiento tienen mucho que ver con el trabajo de la CONADI y de las Abuelas; respetar las sensaciones de los nietos; respetar su tiempo para hablar con las personas que los criaron, para decantar la información de la historia de sus padres, para rescatar los vínculos con esas familias que los han buscado, que en muchos casos han sido diezmadas. Algunas veces lo que recuperan de su historia es doloroso no sólo por la pérdida de sus padres sino porque de golpe quedan pocos familiares para reconstruir su propia memoria. Ahí juegan mucho los amigos de los padres desaparecidos, la gente que conoció a la familia, la reunión con esa gente que les puede contar las cosas felices y las cosas tristes. El Banco en lo que trata de ayudar es en las dudas que puedan tener respecto de los estudios, de los análisis que se hicieron. Estamos abiertos para dar esa información que también sirve para que ellos estén tranquilos.

P.: ¿Cómo es el vínculo con Abuelas de Plaza de Mayo?

M.H.P.:
Tenemos un vínculo constante. Hay que pensar que ellas hacen sus propias búsquedas también. Interactúan mucho con la CONADI y la Fiscalía especializada en delitos de apropiación y con el Banco en cuanto a sus dudas. Nosotros tenemos que dar cuenta del trabajo del Banco ante ellas, que son las víctimas.

P.: ¿Cuál es el rol del Estado dentro del Banco?

M.H.P.:
El rol de Estado es facilitar que el banco tenga todos los recursos necesarios para seguir trabajando con la misma eficiencia y autonomía que ha trabajado hasta ahora. Nosotros estamos tremendamente agradecidos al Ministerio de Ciencia y Tecnología porque nos ha facilitado todas las necesidades. El ministro Lino Barañao se puso la camiseta de lo importante que es la restitución de la identidad y de la función del Banco en la ciencia y en la sociedad. Construyó este laboratorio donde hoy estamos, que fue muy bien pensado para la función del Banco, que lo redimensiona, que lo puso en el lugar que se merece, con todos los cuidados y recaudos. Ese compromiso se sigue viendo hoy en día.

P.: ¿Se les asignó el presupuesto correcto?

M.H.P.:
Sí, al banco no le falta un reactivo; cuando se necesita un recurso humano el Ministerio nos ha apoyado para la incorporación, así como en todas las necesidades del Banco.

P.: ¿Está de acuerdo con la política de derechos humanos del Gobierno?

M.H.P.:
Hay cosas en las cuales no coincido, en particular en la manera en que comunican las cosas. Me preocupa mucho más el fallo de la Corte Suprema. Me parece absolutamente repudiable, es dar un paso atrás en una conquista ganada. La Argentina ha sido un faro en Latinoamérica y en el mundo en lo que respecta a Derechos Humanos. Nuestro país dio impulso a las Naciones Unidas para empujar a los Estados miembros a que tomen como política de Estado lo que hace a la desaparición forzada de personas. El mundo nos está mirando en esto; este fallo del 2 x 1 hace retroceder a la Argentina, al resto de la región y al resto del mundo. Los delitos de lesa humanidad no prescriben. Hasta que aparezca el último desaparecido y se recupere el último nieto, esas personas a las que la Corte les redujo la condena siguen cometiendo estos delitos. Me preocupa que se estén abriendo estas puertas en la Justicia. Esto es revictimizar nuevamente a los familiares, a los nietos y a las personas que están desaparecidas.

El Banco nacional de datos Genéticos celebra sus 30 años este sábado 3 de junio a partir de las 12 en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Av. del Libertador 8151. Desde las 12, habrá conferencias con Mariana Herrera Piñero, Abuelas de Plaza de Mayo, nietos restituidos, científicos que pertenecieron o pertenecen a la institución y Víctor Heredia, entre otros. Además, presentan el libro "Una pregunta. 30 años", acerca de las tres décadas del organismo. El cierre musical está a cargo de Castañas de Cajú, a las 19.

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