Hoy Kirchner con Bush
Néstor Kirchner se encontrará hoy con George W. Bush. No habrá «nocaut», claro, porque tampoco habrá combate. Cuando se produzca el encuentro, el presidente de los Estados Unidos ya tendrá resueltas sus principales preocupaciones con los presidentes de los dos países más grandes del subcontinente: Vicente Fox, de México; y Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil. La charla de hoy, entonces, tendrá poca tensión. Le hablarán a Kirchner de la necesidad de cooperar en Bolivia, le agradecerán el apoyo brindado a la política comercial respecto del ALCA y le reclamarán, como casi todo el mundo, que inicie una conversación seria respecto de la deuda que la Argentina «defaulteó».
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Kirchner dialoga con Ramón Puerta delante del presidente chileno, Ricardo Lagos. Fue ayer en Monterrey, donde también almorzó con el mexicano Vicente Fox.
• Avance
Bush insistirá en darle contención a Mesa hoy, cuando hable con Kirchner. Para el gobierno norteamericano, el avance del indigenismo en Bolivia es un augurio pavoroso. En primer lugar, porque significaría la instalación de un gobierno «cocalero», colindante con el narcotráfico para la versión que cultiva Washington. Además, el gobierno de Bush sospecha de vinculaciones entre el líder local Felipe Quispe (que está a la izquierda de Evo Morales) con la guerrilla peruana que actuó bajo el nombre de Sendero Luminoso. Un esquema de poder de esta naturaleza es visto en los Estados Unidos bajo el prisma con que se observa a los denominados «estados colapsados», del estilo Afganistán, caldo de cultivo para cualquier proceso de desestabilización regional.
Kirchner entiende desde hace varios días que el tema principal de conversación con Bush sería Bolivia. Por eso se hizo preparar un memo por la Cancillería para presentar en el encuentro. Lo redactaron Fernando Petrella (asesor del jefe de Gabinete de Bielsa, Eduardo Valdés) y Martín Redrado. En ese texto se anticipan los pasos que podría dar la Argentina para que Bolivia se integre física y comercialmente a la región, sobre todo con obras de infraestructura financiadas por el Banco Mundial y el BID, destinados también a las provincias del norte argentino.
En relación con el ALCA, ya en el almuerzo con Fox estaba liquidada la discusión. Kirchner y el mexicano tenían en sus manos la declaración conjunta que firmarán todos los países en relación con el libre comercio, en la que se establece que la creación de ese espacio tendrá lugar «según el cronograma original establecido en la cumbre de Miami». La novedad del papel es que Lula se allanó a ese cronograma, claro que con una exigencia: que no figurara la fecha exacta, el 1 de enero de 2005, sino la mención elíptica al calendario primigenio, lo que es lo mismo.
El problema de la deuda será, seguramente, otro de los asuntos que conversarán hoy Bush y Kirchner. Aunque dos hechos anteriores al encuentro permitirán al norteamericano disminuir la presión. El primero, la reunión de ayer con Horst Köhler, el director gerente del FMI, que reclamó a los funcionarios argentinos una mejor actitud negociadora. Según las fuentes argentinas, esa pretensión se limitaría al lenguaje. Claro, flexibilizar el lenguaje puede ser el primer paso para flexibilizar la propuesta, aunque ningún funcionario argentino lo reconozca ahora.
El otro episodio que le permitirá a Bush no mostrarse demasiado agresivo con el problema financiero es que ya se expresaron en voz alta otros integrantes de la administración norteamericana, algunos tan cercanos a él como la titular del Consejo de Seguridad, Condoleeza Rice («la analfabeta», según el venezolano Hugo Chávez), quien declaró la semana pasada: «El presidente Bush le dirá al presidente Kirchner que tendrá que tomar determinaciones difíciles para encarar el problema de su enorme deuda».
Finalmente, hoy se hablará también de Cuba en Monterrey, según adelantaban anoche los funcionarios argentinos. Sin embargo es el tema menos gravitante, destinado sobre todo a la campaña electoral del gobierno de los Estados Unidos. De todos modos, Kirchner ya tenía un abogado anoche para el caso de que Bush se queje por el viaje de Bielsa a la isla (o el que el propio presidente tiene previsto para este año). Ese abogado, según comentaron los diplomáticos brasileños, sería Lula Da Silva, quien ya visitó a Castro el año pasado, antes que Kirchner, quien todavía no confirmó su viaje.



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