13 de enero 2004 - 00:00

Hoy Kirchner con Bush

Néstor Kirchner se encontrará hoy con George W. Bush. No habrá «nocaut», claro, porque tampoco habrá combate. Cuando se produzca el encuentro, el presidente de los Estados Unidos ya tendrá resueltas sus principales preocupaciones con los presidentes de los dos países más grandes del subcontinente: Vicente Fox, de México; y Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil. La charla de hoy, entonces, tendrá poca tensión. Le hablarán a Kirchner de la necesidad de cooperar en Bolivia, le agradecerán el apoyo brindado a la política comercial respecto del ALCA y le reclamarán, como casi todo el mundo, que inicie una conversación seria respecto de la deuda que la Argentina «defaulteó».

Kirchner dialoga con Ramón Puerta delante del presidente chileno, Ricardo Lagos. Fue ayer en Monterrey, donde también almorzó con el mexicano Vicente Fox.
Kirchner dialoga con Ramón Puerta delante del presidente chileno, Ricardo Lagos. Fue ayer en Monterrey, donde también almorzó con el mexicano Vicente Fox.
Monterrey (consultas a protagonistas argentinos y extranjeros. Agencias EFE, Reuters, ASN y ANSA) Cuando Néstor Kirchner llegue esta mañana, en Monterrey, al encuentro con George W. Bush, gran parte de la agenda que ambos podrían tratar estará despejada. En otras palabras, no habrá lugar para «nocaut» porque casi no habrá combate. El presidente de los Estados Unidos recibirá a su colega argentino después de haber hablado, y acordado, la agenda regional con los jefes de los dos Estados con mayor PBI de Latinoamérica: Vicente Fox, de México, y Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil. Formas clásicas de la diplomacia que Kirchner suele ignorar sin sentido. Ayer los presidentes Ricardo Lagos, de Chile, y Alejandro Toledo, de Perú, se cansaron de esperarlo y se fueron.

El encuentro de Bush con el presidente de México se produjo ayer y, al finalizar, Fox se dirigió a almorzar con Kirchner, quien se hizo acompañar por Rafael Bielsa, Roberto Lavagna y el senador Ramón Puerta. Durante ese almuerzo se analizaron los temas de la agenda que se tratará hoy, cuando se encuentren el mandatario argentino y el norteamericano. Anoche, mientras se cerraba la edición de este diario, Bush permanecía reunido con Lula Da Silva.

La conversación de Fox con Kirchner sirvió para que el argentino ratifique lo que ya le había adelantado Bielsa. Es decir, que en el encuentro con Bush habrá dos cuestiones centrales desde el punto de vista de las relaciones internacionales del hemisferio: la situación de Bolivia y el cumplimiento del cronograma del ALCA. En la conversación con Bush aparecerá otro asunto, seguramente, ajeno a los demás participantes de la cumbre de la OEA: el de la deuda.

En relación con Bolivia, Bush llevó a Monterrey una propuesta que ya fue aceptada ayer por Fox y Lula Da Silva. Se trata de la formación de un «Grupo de Amigos de Bolivia» integrado por México, Brasil, Chile y la Argentina. La creación de este cuarteto obedece a una preocupación principal de Washington: que la relación con Bolivia la manejen gobernantes latinoamericanos, de tal manera que la aparición de los Estados Unidos no termine siendo un factor adicional de excitación para el movimiento cocalero.

El presidente de los Estados Unidos convocó -y se lo está exponiendo a cada uno de sus interlocutores de modo individual- a una cumbre que se realizará el viernes en Washington. Por el gobierno de los Estados Unidos estará allí John Taylor, el número 2 del Tesoro y encargado de las relaciones internacionales de esa oficina.

A propósito de la participación del Tesoro en el problema, Fox comentó que él está dispuesto a sostener al presidente boliviano Carlos Mesa aportando dinero. No es lo único que pretende Mesa, quien llegó a la cumbre mexicana con otra ambición: que se discuta la salida al mar para su país, que protagonizó una guerra en 1879 contra Chile y Perú para conseguir esa franja de tierra.

• Avance

Bush insistirá en darle contención a Mesa hoy, cuando hable con Kirchner. Para el gobierno norteamericano, el avance del indigenismo en Bolivia es un augurio pavoroso. En primer lugar, porque significaría la instalación de un gobierno «cocalero», colindante con el narcotráfico para la versión que cultiva Washington. Además, el gobierno de Bush sospecha de vinculaciones entre el líder local Felipe Quispe (que está a la izquierda de Evo Morales) con la guerrilla peruana que actuó bajo el nombre de Sendero Luminoso. Un esquema de poder de esta naturaleza es visto en los Estados Unidos bajo el prisma con que se observa a los denominados «estados colapsados», del estilo Afganistán, caldo de cultivo para cualquier proceso de desestabilización regional.

Kirchner entiende desde hace varios días que el tema principal de conversación con Bush sería Bolivia. Por eso se hizo preparar un memo por la Cancillería para presentar en el encuentro. Lo redactaron Fernando Petrella (asesor del jefe de Gabinete de Bielsa, Eduardo Valdés) y Martín Redrado. En ese texto se anticipan los pasos que podría dar la Argentina para que Bolivia se integre física y comercialmente a la región, sobre todo con obras de infraestructura financiadas por el Banco Mundial y el BID, destinados también a las provincias del norte argentino.

En relación con el ALCA, ya en el almuerzo con Fox estaba liquidada la discusión. Kirchner y el mexicano tenían en sus manos la declaración conjunta que firmarán todos los países en relación con el libre comercio, en la que se establece que la creación de ese espacio tendrá lugar «según el cronograma original establecido en la cumbre de Miami». La novedad del papel es que Lula se allanó a ese cronograma, claro que con una exigencia: que no figurara la fecha exacta, el 1 de enero de 2005, sino la mención elíptica al calendario primigenio, lo que es lo mismo.

El problema de la deuda será, seguramente, otro de los asuntos que conversarán hoy Bush y Kirchner. Aunque dos hechos anteriores al encuentro permitirán al norteamericano disminuir la presión. El primero, la reunión de ayer con Horst Köhler, el director gerente del FMI, que reclamó a los funcionarios argentinos una mejor actitud negociadora. Según las fuentes argentinas, esa pretensión se limitaría al lenguaje. Claro, flexibilizar el lenguaje puede ser el primer paso para flexibilizar la propuesta, aunque ningún funcionario argentino lo reconozca ahora.

El otro episodio que le permitirá a Bush no mostrarse demasiado agresivo con el problema financiero es que ya se expresaron en voz alta otros integrantes de la administración norteamericana, algunos tan cercanos a él como la titular del Consejo de Seguridad, Condoleeza Rice («la analfabeta», según el venezolano Hugo Chávez), quien declaró la semana pasada: «El presidente Bush le dirá al presidente Kirchner que tendrá que tomar determinaciones difíciles para encarar el problema de su enorme deuda».

Finalmente, hoy se hablará también de Cuba en Monterrey, según adelantaban anoche los funcionarios argentinos. Sin embargo es el tema menos gravitante, destinado sobre todo a la campaña electoral del gobierno de los Estados Unidos. De todos modos, Kirchner ya tenía un abogado anoche para el caso de que Bush se queje por el viaje de Bielsa a la isla (o el que el propio presidente tiene previsto para este año). Ese abogado, según comentaron los diplomáticos brasileños, sería Lula Da Silva, quien ya visitó a Castro el año pasado, antes que Kirchner, quien todavía no confirmó su viaje.

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