Los activistas piqueteros que se enfrentaron ayer con la Policía Bonaerense y la Prefectura Naval en Avellaneda, además de los reclamos por trabajo, según ellos mismos lo afirmaron, se ocuparon de otros menesteres. Durante el raid devastador se dedicaron a romper cuanta vidriera de comercio se cruzara en su camino. Lo mismo ocurrió con los parabrisas de viejos autos estacionados en las avenidas Mitre y Pavón. Según refirió a este diario uno de los integrantes del Movimiento de Desocupados Aníbal Verón, ellos no podían garantizar «la reacción de bronca de algunos compa-ñeros». Un argumento preocupante, porque también puede servir para justificar cualquier tipo de desmán, inclusive más graves que los observados ayer en Avellaneda.
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