16 de marzo 2005 - 00:00

Ibarra en emergencia

• Se baja del referendo • Fracasó por falta de firmas • Dos funcionarios de su intimidad declaran ante la Justicia por el caso Cromañón: podrían quedar procesados; eso complicaría al propio jefe de Gobierno • Se habla de tirantez entre Ibarra y Néstor Kirchner por las últimas derivaciones • Duhalde ha puesto distancia y en el PJ porteño se inició agitado debate ante la posibilidad de que Ibarra no termine mandato y haya adelanto de elecciones.

Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra admitió ayer lo que todos advertían menos él, que es «difícil» juntar las 520 mil firmas requeridas para convocar al referendo revocatorio de su mandato. Aclaró que mantiene la voluntad de llevarlo adelante para saber qué piensan los porteños de su gestión.

Ibarra, a su pesar, salió a desmentir que haya desistido de seguir impulsando la convocatoria al referendo, al que recurrió en enero pasado corriendo hacia adelante, en medio de la crisis que atravesaba su gestión a pocos días de ocurrida la tragedia de República de Cromañón.

«De ninguna manera renunciamos a la voluntad para hacer el plebiscito; lo que sí hacemos es un relato sobre la realidad, puesto que juntamos 100 mil firmas, que no es número menor, pero todavía faltan más»,
reconoció Ibarra.

En declaraciones a la prensa, insistió: «El objetivo es la ratificaciónde toda nuestra voluntadpara llevarlo a cabo. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande, pero la cifra constitucional de 520 mil firmas es un número complejo que espero que en un futuro se pueda cambiar». Insólitamente agregó que «es un sistema para que no se aplique».

Lo curioso de esta afirmación de Ibarra es que él formó parte de la asamblea constituyente que en su momento aprobó por unanimidad esa cláusula, además de la que habla de 50 por ciento más uno del total del padrón para revocar el mandato del jefe de Gobierno.

• El artículo

El 6 de setiembre de 1996 la asamblea constituyente porteña, que presidía Graciela Fernández Meijide e integraba Ibarra, aprobó después de discutir y pasar a cuarto intermedio para consultarlo con los bloques, la propuesta de Jorge Castells (PJ) que dice textualmente que la elección «es de participación obligatoria y de efecto vinculante si los votos favorables a la revocación superan el 50 por ciento de los inscriptos». Del 20 por ciento de auspiciantes sobre el total del padrón ni se discutió.

Ibarra
ayer informó que ya se reunieron «100 mil firmas» para avalar la convocatoria, pero dijo que se logró hacerlo «con un esfuerzo fenomenal». «Uno tiene que imaginar que una de cada cinco personas tiene que firmar en una ciudad de tres millones de habitantes. Es mucho. Es un sistema de muy difícil aplicación», admitió este ex constituyente. De todos modos ratificó que continúa el operativo para reunir las firmas y señaló que tiene «mucha gente en la calle» tratando de recolectar adhesiones.

Hubo versiones que indicaron que el mandatario porteño ya tendría decidido desistir de la convocatoria, si bien continuaría reuniendo firmas hasta alcanzar unas 250 mil y declararse agotado. La Justicia metropolitana ordenó que antes de convocar al referendo se debían juntar al menos 520 mil firmas de ciudadanos porteños como requisito constitucional para habilitar la consulta. A este ritmo,
Ibarra no podrá convocar al referendo en varios meses, por lo que está en duda que se realice en junio, como era intención del jefe de Gobierno para separar al plebiscito de las elecciones legislativas previstas para el 23 de octubre.

El titular de la UCeDé porteña,
Jorge Pereyra de Olazábal, dijo ayer que «la gente ya advirtió la maniobra» de Ibarra tras la tragedia de República de Cromañón y de allí la dificultad para juntar las firmas necesarias para convocar al referendo. «La gente ya advirtió la maniobra y por eso son tan magros los resultados. La apatía para firmar es una forma de rechazar esta cruzada corporativa» afirmó.

• Miedo

Desde Unión Por Todos, sello opositor que lidera Patricia Bullrich, el secretario de Acción Política, Fernando Caeiro, también le cayó a Ibarra afirmando que « ahora que ya logró su objetivo de desnaturalizar la revocatoria pretende abortar el proceso. La complicación judicial de sus ex funcionarios agravará su situación y tiene miedo que la gente vote masivamente que se vaya, por eso dice que su realización es imposible». Por su parte, Gabriela Michetti, titular del bloque macrista de Compromiso para el Cambio en la Legislatura porteña, afirmó, «los vecinos de la Ciudad le están diciendo a Ibarra que lo que tiene que hacer es dedicarse a gobernar; que debe dejar la política mediocre y tomar conciencia que las víctimas de la tragedia de Cromañón y sus familiares necesitan respuestas que hasta ahora no supo brindar».

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