18 de marzo 2005 - 00:00

Ibarra intenta refrescarse con un cambio de gabinete

Jorge Telerman
Jorge Telerman
Aníbal Ibarra planifica un cambio de su gabinete, cuya escenografía y nuevos actores son el principal tema de discusión en las reducidas reuniones que el jefe de Gabinete lleva adelante para hablar de los temas que más lo afligen. Así llegó el miércoles por la noche a la tenida con su hermana -la senadora Vilma Ibarra- y su jefe de Gabinete, Raúl Fernández. Esos dos íntimos del jefe de la Capital Federal mantienen una tregua en sus relaciones personales desde que la tragedia de Cromañón los obligó a postergar viejas rencillas. Sin embargo, la oposición de opiniones entre uno y otro se mantiene ante Ibarra, que medita sobre la fecha en que provocará un cambio de secretarios que renueve la imagen de su gobierno.

Los días próximos son clave para ese trío: la Justicia indagará a tres ex funcionarios en relación con la tragedia que causó la muerte de 193 personas. Además de la expectativa por los cargos con que la Justicia pudiera acusar a esos ex funcionarios, se agrega el condimento de la relación de la ex subsecretaria de Control Comunal Fabiana Fiszbin -una de las requeridas por el juez Marcelo Lucini- con la familia Ibarra, ya que es amiga íntima de la senadora.

• Apuro

La proximidad de un giro que pudiera tomar la causa pone en «stand-by» cualquier proyecto de oxigenar la alicaída gestión porteña. En ese clima puja Vilma Ibarra porque su hermano acelere los tiempos, que los cambios de gabinete que estaban pensados para «después del plebiscito» se hagan pronto, ya que el referendo -ha admitido el propio Ibarra- tiene pocas chances de hacerse.

De ritmo más lento, Raúl Fernández confrontó con la senadora por cómo debe ser ese maquillaje. La primera controversia sucedió en torno a la gestión de Jorge Telerman. El vicejefe de Gobierno tiene a cargo el área de Promoción Social desde que la abandonó el ex arista Rafael Romá. Ese lugar, estratégico, pero también sensible, tiene un segundo puesto que desempeñaba Mónica Desperbasques, ligada a Fernández, quien acaba de renunciar, como muestra del giro del gobierno. Ese cargo será ahora para uno de los hombres de mayor confianza de Telerman, Sergio Beros. Desperbasques manejaba prácticamente esa secretaría, y su renuncia se habría producido por complicaciones en una causa judicial referida al pago de hoteles para carenciados. Ese cambio le amplía el poder Telerman, quien ha retomado el diálogo -sin frecuencia ni fervor- con el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, con la intermediación del bloque de legisladores del kirchnerismo.

• Apertura

Vilma presentó la queja de que esos cambios son una muestra de lo que a Ibarra le proponen: abrir más a sus aliados de la circunstancia las secretarías porteñas, con un bisturí que tocará a casi todas las áreas, desde Educación hasta Medio Ambiente, una ruleta que dejará en pie a un par o a un trío de ministros. Esa lista de permanencia podrían integrarla Roberto Feletti y Alfredo Stern, por ejemplo, mientras el resto será vulnerable al recambio. Los cargos no tienen nombre, porque Ibarra no encuentra aún quiénes están dispuestos a asumir en este momento. Buscan entre propios y ajenos, con la idea además, de un curioso relanzamiento. La discusión es cuánto le ofertarán al gobierno y cuánto a otros aliados del peronismo.

En el gobierno, además, esperan esa movida que pueda apuntalar al jefe porteño definitivamente, pero también sabe de la prudencia de esperar los próximos pasos que resuelva la Justicia.

Por ahora, en el despacho de
Ibarra se plantean, entre otros, dos calendarios: uno, para dentro de quince días; y otro, para mayo, junto con la partida de Juan José Alvarez, quien regresará a su banca en el Congreso. Para entonces, también quiere Ibarra perforar el área que conduce el duhaldista que debutó en 2003 como una megasecretaría de Seguridad, Justicia y Control Comunal. Al ingreso de Alvarez le quitó Justicia y ahora dividirá Control de Seguridad.

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