En el primer día hábil del año, el sindicato de los empleados de la administración porteña protagonizó un paro de actividades. Perjudicó a los vecinos, con la no atención de oficinas y cortes de calles, y en lo político marcó un quiebre en la relación del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Ciudad de Buenos Aires (Sutecba) que lidera Amadeo Genta, con el jefe porteño, quien viene auxiliando a ese gremio año a año, pero que parece haber decidido no ceder en esta oportunidad ante reclamos que considera más políticos que salariales.
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Se rompe esta alianza con gremios luego de que Ibarra perdiera -tras la última sesión de la Legislatura de 2002- el apoyo de los radicales. Fue el primer paro general del gremio municipal de la administración de Ibarra que refleja la intención gremial de complicarle al ejecutivo el último año de gestión, en el que aspira el jefe porteño a ser reelecto luego de sacarle al jefe de Gobierno muchos beneficios: un clásico. Las autoridades del Gobierno porteño estarían dispuestas ahora a jugar la pulseada con el gremio para exigirles que admitan una carrera en la actividad, con exámenes, concursos, escala salarial de acuerdo con la eficiencia y capacitación. De esa forma, detalló el secretario de Hacienda, Miguel Pesce, el curso de las negociaciones en las cuales el gobierno estaría dispuesto a dar una mejora a los salarios más bajos, que el gremio no aceptaba. Ese sindicato le reclama reconocimiento de anti-güedad y ya protagonizó en la Legislatura porteña hechos violentos, cuando el personal municipal que trabaja en esa casa tomó el recinto y provocó destrozos en las bancas, hace diez días, impidiendo que los diputados sesionaran.
Hasta ahora los gremialistas de Sutecba habían permanecido conformes con Ibarra, que auxilia a la obra social, salvo reclamos puntuales como en el Teatro Colón, entre otros. Ahora, según funcionarios de Hacienda, lo que piden los sindicalistas de aumento y otros conceptos rondaría «más cien millones al año». Ayer, la medida de fuerza afectó a la oficina de Rentas, donde se habían formado colas de contribuyentes que no pudieron hacer sus trámites. Tampoco hubo actividad en la Radio de la Ciudad y los hospitales atendieron la guardia y urgencias. Durante la tarde, Pesce y el jefe de Gabinete de Ibarra, Raúl Fernández, se sentaron a puntear el presupuesto para definir si podían incrementar los salarios del personal municipal, cuya franja más abultada percibe de $ 1.000 a $ 1.500 y goza de un estatuto de privilegios inimaginables para la actividad privada. Ibarra calificó la demanda gremial de «desmedida».
• Obra social
El trasfondo del paro fue que la obra social del gremio -intervenida por Ibarra desde que asumió en 2000- ha terminado los trámites que permitirán el pase de sus afiliados a otras prestadoras o el ingreso de nuevos. Ante el temor de un éxodo que merme las cuentas sindicales, se habría resuelto la medida del paro en reclamo de antigüedad y aumento salarial.
Según autoridades del Gobierno porteño, al sindicato se le ofreció mejorar a la franja de empleados que cobran menos de $ 1.000, pero habría sido eso rechazado por los delegados.
De acuerdo con un informe del Gobierno de la Ciudad, no existe deuda por salario ni aguinaldo en la administración. El documento explica que el sueldo promedio del escalafón general, que abarca 34.979 agentes, es de $ 1.089,40 y que 70% de los empleados está por encima del salario promedio del sector privado.
Incluso admitió la administración de Ibarra que «el 1 de enero de 2003 pasaron a planta permanente alrededor de 3.200 trabajadores de planta transitoria», lo que significa que ese plantel se integra al de las distintas genera-ciones que fue nombrando cada intendente a su turno y que no cesan cuando termina el cargo, como sucede con los transitorios y los contratados, que tiene en exceso el Gobierno de la Ciudad.
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