En un lado, «trapos» partidarios y abundancia de símbolos del PJ -a pesar de que la gente estuvo sentada-; en el otro, sobriedad visual acotada a banderitas argentinas. Ni el retrato de Eva zafó de ese embudo: su imagen, plastificada, se vendía -mejor dicho, se ofrecía- entre la multitud.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario