Impidieron ingreso de ruralistas al tedeum tucumano

Política

Raro oficio religioso ayer en Tucumán para celebrar el aniversario de la Declaración de la Independencia: mientras en el interior de la Catedral, el obispo Luis Villalba exhortaba al gobierno nacional a dar «un ejemplo de concordancia», afuera un grupo de militantes del Frente para la Victoria se atrincheraba para evitar el ingreso al templo de varios dirigentes rurales, quienes habían llegado hasta las escalinatas con carteles con la leyenda «apoyemos al campo». «Parece que en esta provincia no se puede escuchar la palabra de Dios», se enfurecieron los manifestantes -disuadidos también por la Policía provincial-, entre los que se encontraban algunos de los ruralistas que el fin de semana pasado protagonizaron una serie de escraches contra cuatro diputados del oficialismo, que regresaban a la provincia tras la aprobación de la ley de retenciones móviles.

La escaramuza de ayer, si bien no revistió gravedad, dejó al descubierto el enrarecido clima que se vive en varias provincias, producto del conflicto entre el gobierno y el campo.

Precisamente, esta fragilidad social amenazó con empañarle el viaje a Tucumán a la Presidente, ante el temor de que se produjera algún conato de violencia entre ruralistas y militantes afines al gobierno. Algo que finalmente no ocurrió.

En este contexto, la ausencia de Cristina de Kirchner en el tedeum volvió a crear un ámbito propicio para que la difícil relación entre la Iglesia y la Casa Rosada alcanzara un nuevo punto de tensión.

Durante su homilía, el obispo -que además es vicepresidente de la mesa Ejecutiva del Episcopado argentino- instó al poder político, eclesial, económico y social a que «sepa utilizar el diálogo».

«Creo que es relativamentefácil conseguir la convivencia en paz, siempre que desde el poder, ya sea político, eclesial, económico o social, se dé un ejemplo de concordancia y se sepa utilizar el diálogo sincero y honrado», afirmó Villalba.

El tedeum contó con la asistencia del gobernador de Tucumán, José Alperovich, y su esposa, la diputada nacional Beatriz Rojkés, además de funcionarios provinciales.

«El diálogo es la expresión culta y civilizada de una sociedad pluralista y democrática», sostuvo el arzobispo y agregó: «El espíritu de consenso es un bien común que nadie puede poner en peligro por ninguna clase de intereses».

«Confío firme y plenamente en la sociedad argentina porque tiene grandes virtudes, entre ellas la solidaridad», manifestó el sacerdote en la Catedral. Durante la homilía, Villalba consideró además que «el diálogo es una expresión culta y civilizada de una sociedad pluralista y democrática» y agregó que «hay muchas cosas que nos unen porque todos amamos a nuestra patria y queremos lo mejor para esta sociedad en la que hemos de realizarnos como personas».

Luego sostuvo que «el patriotismo sincero y leal y la fe para los creyentes nos obligan a convertirnos en instrumentos de convivencia en paz».

Villalba resaltó que « todos queremos una sociedad más justa, y deseamos el desarrollo y perfeccionamiento de nuestro pueblo, ya que aspiramos a un futuro mejor».

Por último recordó que el papa Juan Pablo II decía que «el camino para que reine en la sociedad la paz y la justicia es el diálogo, y hoy es más necesario que nunca en nuestro país».

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