Los ex capitanes de Navío Alfredo Astiz y Jorge "El Tigre" Acosta, entre más de treinta militares, serán indagados en febrero próximo por el secuestro y desaparición de la joven sueca Dagmar Hagelin en plena dictadura militar.
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Fuentes judiciales informaron que también fueron citados a prestar declaración indagatoria los represores Juan Carlos Rolón, Antonio Pernías, Jorge Carlos Radice y el extraditado Ricardo Miguel Cavallo, además de Carlos Guillermo Suárez Mason, este último hijo del fallecido ex general del Ejército del mismo nombre.
También lo harán los ex militares Luciano Becerra, Eugenio Vilardo, Edgardo Otero, Hugo Damario, Carlos Daviou, Juan Carlos Fotea, Miguel García Velazco, Ricardo Lynch Jones, Pablo García Velazco, Roberto Pérez Froio, Alberto Eduardo González, Ernesto Frimón Weber y Antonio Vañek.
Todas las indagatorias fueron dispuestas por el juez federal Sergio Torres, quien tiene a cargo la investigación por la denominada "Megacausa ESMA", y en este caso por la desaparición de la joven Dagmar Ingrid Hagelin, ocurrida en enero de 1977.
El listado de imputados citados por el juez se completa con el de los represores Julio Torti, Carlos Orlando Generoso, Víctor Francisco Cardo, Raúl Scheller, Néstor Omar Savio, Julio César Coronel, Rogelio Martínez Pizarro, Oscar Antonio Montes, Pedro Santamaría, Francisco Rioja, Manuel Jacinto García y Raúl Jorge González.
Si bien la causa por la desaparición de la joven sueca había sido declarada prescripta, la misma fue reabierta tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
La joven Dagmar Ingrid, entonces de 17 años, fue secuestrada el 27 de enero de 1977 en la localidad bonaerense del Palomar, cuando iba a visitar a su amiga Norma Susana Burgos, la última esposa del dirigente montonero Carlos Caride.
Según testimonios volcados en la causa, en el secuestro participó un hombre "alto, rubio, atlético y de ojos celestes", más tarde identificado como Astiz.
Si bien Dagmar Hagelin intentó escapar, recibió un disparo que la inmovilizó y luego fe conducida al centro clandestino que funcionaba en la ESMA.
Tras su desaparición, el padre de la joven, Ragnar Hagelin, llegó hasta pedir la intervención del embajador sueco y autoridades de ese país.
Sin embargo, aún no se sabe del destino de la joven sueca, quien habría sido secuestrada al ser confundida, por su aspecto similar, con una militante de la organización Montoneros.
El padre de la joven había realizado, incluso, gestiones ante varios presidentes de países europeos y hasta con líderes religiosos para que intervengan frente a los jerarcas militares de la Argentina, aunque estas iniciativas no prosperaron.
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