4 de marzo 2008 - 00:00

Insiste Cristina en mediar entre Chávez y Colombia

La Argentina y Brasil quieren relanzar el próximo viernes, en la cumbre del Grupo de Rio de Santo Domingo, lo que fue en su momento el Grupo de Contadora; una comisión para que el conflicto entre Venezuela, Colombia y Ecuador no se profundice y se solucione en palabras y no por la fuerza. Para esto, ayer hablaron Cristina de Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva se comprometieron a juntar en la República Dominicana a Hugo Chávez, Alvaro Uribe y Rafael Correa, este fin de semana para que frente a frente y públicamente discutan sobre sus diferencias y acepten continuar las negociaciones dentro del llamado Grupo de Rio.

Antes de la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, los tres iban a estar en Santo Domingo, pero los incidentes del fin de semana alentaron las amenazas de deserciones.

Ayer, se confirmaba la presencia de Chávez, Uribe y Correa en la cumbre para que discutan la situación del conflicto y el rol de cada uno frente a las FARC. También estarán en República Dominicana, los presidentes Michelle Bachelet de Chile; de México, Felipe Calderón; de Nicaragua, Daniel Ortega; de Guatemala, Alvaro Colom; de El Salvador, Elías Antonio Saca; Honduras, Manuel Zelaya y el primer ministro de Haití, Jacques Edouard Alexis. Lula da Silva y Tabaré Vázquez contestarán en las próximas horas. También estarán José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde debería discutirse el conflicto, y el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.

El origen del organismo se remonta a los conflictos armados internos en tres países centroamericanos: Nicaragua, El Salvador y Guatemala. En enero de 1983, el entonces primer ministro sueco Olof Palme y el escritor colombiano Gabriel García Márquez, organizaron en la isla de Contadora ( Panamá), un encuentro con los presidentes de México, Colombia, Venezuela y Panamá. La idea era buscar salidas democráticas y terminar con los conflictos armados internos en la región, pero sin la intervención de los Estados Unidos ni de la Unión Soviética vía Cuba. Obviamente corrían los años de la Guerra Fría y la intención era considerar los problemas en los tres estados centroamericanos como una cuestión regional y con características propias. En el encuentro de Panamá, se pidió formalmente que EE.UU. reconozca al gobierno sandinista de Nicaragua y que renuncie formalmente a las intervenciones militares unilaterales en el área. Desde el gobierno de Ronald Reagan se reclamó que antes Cuba renuncie a fomentar guerrillas en la región y que el régimen de Daniel Ortega llame a elecciones.

  • Grupo de apoyo

  • Luego, en julio de 1985, durante la primera asunción presidencial de Alan García en Perú, los presidentes de la Argentina (Raúl Alfonsín), Brasil, Perú y Uruguay, formalizaron el Grupo de Apoyo a Contadora o Grupo de Lima, el que un año después se autobautizó como Grupo de Rio. Este se reunió una vez por año y desde la década del 90 se convirtió en un simple foro de circulación de algunos jefes de Estado sin mayores contenidos; salvo por las ya tradicionales diatribas de Hugo Chávez contra el mundo.

    En principio Cristina de Kirchner dudaba en viajar a Santo Domingo como segunda escala de su primera gira internacional, que tiene como primera parada la problemática Caracas. Sin embargo, la garantía que en República Dominicana tendría un escenario propicio para hablar sobre su visión de las relaciones internacionales, luego de un comienzo algo errático en este tema (fundamentalmente por la aparición explosiva del caso Guido Antonini Wilson y su valija), hicieron que la Presidente aceptara la invitación.

    No se tenía en cuenta que el oscuro y falto de contenido encuentro de Santo Domingo iba a revaluarse exponencialmente luego del conflicto entre Chávez, Uribe y Correa. Mucho menos pensaba Cristina de Kirchner que iba a poder presentarse en un escenario internacional como mediadora en un problema serio, una tarea que inmediatamente le deberían hacer ganar acciones ante el mundo, donde por ahora no hay mucha expectativa por su visión sobre la evolución de las relaciones internacionales.

    El primero en pensar en un relanzamiento del Grupo Contadora fue en realidad Néstor Kirchner, cuando a fines del año pasado fue llamado por Chávez para integrar la fuerza de rescate para la liberación de los rehenes de las FARC. En algunas noches de reflexión en la jungla colombiana, el patagónico recibía lecciones del brasileño Marco Aurelio García sobre lo que habían sido en los 80 las negociaciones con la guerrilla centroamericana dentro del Grupo Contadora, relato que entusiasmó al ex presidente.

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