Si bien no se trata de una huelga en términos técnicos, ni maquinistas, ni personal de boletería, ni técnicos, ni empleados de mantenimiento de ninguna de las cinco líneas se presentarán a trabajar.
Su lógica no suena descabellada en un país como la Argentina donde permanecen impunes dos atentados terroristas, como los perpetrados contra la AMIA y la Embajada de Israel. Los sindicalistas de los subterráneos advirtieron sobre posibles reacciones violentas como la del martes en Haedo, ya que la suspensión de tareas se traducirá para el usuario común en frecuencia más lenta de trenes e incluso podría llegar a la falta total del servicio en algunos casos. Las tareas deberán ser cubiertas por personal jerárquico de Metrovías.
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