22 de enero 2003 - 00:00

Institucionalidad argentina "trucha"

La inestabilidad institucional que se manifestó en la sucesión de cinco presidentes en 10 días, el establecimiento de gobiernos designados por el Congreso y no por los votantes, el cambio de reglas de juego para todos los contratos, el incumplimiento de los compromisos financieros nacionales e internacionales, la inundación del mercado con cuasi monedas, todas estas plagas han curtido la piel cívica de los argentinos hasta anestesiarla. A tal punto que Eduardo Duhalde manifestó que las internas no se pueden realizar porque «los padrones son truchos» y sólo se lee en eso una excusa para no enfrentar a Carlos Menem, un ardid de unidad básica.

Sin embargo, desde la perspectiva de una mirada más normal o serena, lo que confesó el Presidente es un vicio monumental para la caracterización general del país. Si los padrones sobre los cuales se seleccionan las autoridades son «truchos, toda la institucionalidad lo es. Es decir, es «trucho» el Congreso, es «trucho» el gobierno Duhalde, que fue designado por las cámaras y también son apócrifos los jueces, designados por los otros dos poderes «truchos».

La pureza del sufragio, es decir, la transparencia electoral es uno de los indicadores básicos para controlar la calidad de un sistema político en democracia. Si se repasan los informes clásicos que se producen a escala internacional sobre el vigor de la democracia en distintos países el mundo -uno de los más conocidos es el del Congreso de los Estados Unidos-se advierte que lo primero que se observa es si se verifican prácticas fraudulentas. Los organismos internacionales como la ONU o la OEA son siempre solícitos para enviar veedores allí donde se insinúan sospechas sobre malversaciones con el voto.

• Pruebas

Duhalde es abogado y hasta figura en la nómina de profesores de la Facultad de Derecho de Lomas de Zamora. No debería escapársele la sensibilidad del tema que tocó. No se les escapó tan importante declaración oficial a los jueces electorales, que ayer comenzaron a pedirle pruebas al Presidente sobre su grave acusación. Se trata de algo más que curiosidad judicial; los magistrados son los responsables por la pureza de los padrones y les cabría juicio político si se demuestran irregularidades en esos listados. Claro, la «regularidad» de los jueces electorales debe entenderse a la manera argentina: que figuren como padrón partidario lo que brindaron los partidos más algún muerto tachado. Si al «afiliado» lo anotaron a cambio del favor de darle un registro o un puesto de feria no importa. Así ni ejerza ni sepa que es afiliado.

En rigor, Duhalde no habló en su condición de presidente. Ni siquiera de graduado en leyes. Se pronunció como megapuntero bonaerense, hombre del conurbano que sabe de sobra que existen padrones a medida, que hay empresas de informática que los alquila o los vende «a medida» que se pueden inflar.

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