Intenta buena letra Pampuro en EE.UU. para enmendar errores
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3) son varios los técnicos que encuentran razones estratégicas, hasta apreciadas, para que Brasil se niegue a compartir ejercicios militares con sus colegas argentinos. A pesar de la amistad Lula-Kirchner o, justamente, por ese íntimo vínculo. Todavía, sin embargo, Brasilia no ordenó como Chile más presencia militar en sus fronteras con la Argentina;
4) se deben equivocar, a su vez, quienes piensen que se ha deteriorado la relación Argentina-EE.UU. por el simple episodio de haber suspendido ejercicios militares conjuntos (suponía la participación de otras naciones amigas, además) luego de haberse comprometido a realizarlos y por la justificación de que las Madres de Plaza de Mayo se oponían a la inmunidad diplomática para soldados de otros países que pudieran tener un accidente. No fue el único caso de enajenamiento amistoso entre los dos estados.
• Interrogante
Si uno persiste en este clima de suspicacias, podría creer que hasta el Uruguay envíe una chalupa, réplica de la que usaron los 33 orientales (¿o eran 35 y dos negros?) para vigilar raras navegaciones más allá de Martín García. Cabe la pregunta ante este cuadro curioso: ¿qué ha hecho el tándem Pampuro-Kirchner -o qué han omitido-para que se manifieste ese recelo en el plano militar desde el exterior? Extraño fenómeno, ya que la Argentina no podría ser un peligro, pues ni siquiera aumentó el presupuesto castrense (aunque la Fuerza Aérea haya disfrutado de algunas monedas más que sus colegas). Pero la falta de crédito no es sólo para los bancos y, para disimular ese problema con los vecinos, hace 48 horas el propio Pampuro tuvo que desactivar más de 80 mil minas personales.
Al margen de la importancia del hecho, se debe señalar que a la ceremonia de destrucción asistieron los dos principales jefes de los ejércitos de Brasil y Chile. Es decir, hubo que mostrar y testimoniar la voluntad de no causar problemas. En esa misma conducta de cordialidad se estaciona el ministro ahora en Washington: prometerá asistencia, colaboración o lo que le pidan en materia de tráfico de drogas o de guerrilla. También, que no complicará a sus vecinos. Aunque, siempre, sus palabras no se sabe hasta dónde son bendecidas por Kirchner.
Sería exagerado pensar que las declaraciones del general Bendini sobre ocupación militar de la Patagonia como política de población, en línea directa con el pensamiento del mandatario, pudieron haber suscitado tamaña reacción externa. Menos, claro, lo que dicen que dijo sobre los judíos. Esas palabras, en todo caso, se mezclaron con otros problemas: el pleito con los norteamericanos por la inmunidad de los soldados y un sordo litigio por intereses económicos entre Buenos Aires y Londres. Tres datos quizá para justificar esa cautela o prevención desde otros países. Falta de comprensión, sin duda, culturas diferentes.
Ya que en el exterior también cuesta entender al médico Pampuro y su numen Kirchner que se enorgullecen de haber borrado casi dos docenas de generales «no confiables» (al menos para el Cels, ya que el dúo apenas si disponía de una módica información sobre los oficiales superiores) y hoy el ministro se ha instalado en Washington de la mano tutora del ex general Julio Hang, el mismo que lo acompaña y le organizó viaje y entrevistas, justamente uno de los que se expulsó del Ejército. Lo que se dice, una cuestión de principios, válida también para la ética del presidente Kirchner y aun para el propio Hang que, en su descargo, dirá que debe ganarse el pan de alguna manera.
Si Pampuro hasta debió insistir en la pertinacia de repetir como delegado militar en Washington al mismo hombre de siempre, como si la Argentina fuera una republiqueta caribe-ña que no puede reemplazar embajadores y no dispusiera de alternativas con buena pronunciación para reemplazar a su representante castrense (más allá de los méritos reconocidos al oficial designado). Pero ésta es la realidad de la política militar, de la presencia de Pampuro en Washington y de que, para la calle, Kirchner hasta se desprenda de la protección de la Casa Militar o a su frente designe a un teniente coronel cuando le corresponde a un general.




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