13 de abril 2006 - 00:00

Intentan romper el cerco adolfista

El día que Adolfo Rodríguez Saá reclamaba, desde Capital Federal, la normalización del PJ en un mensaje a Néstor Kirchner, en San Luis se lanzaba una franquicia de Compromiso K con la intención de englobar en un solo sello a toda la disidencia del adolfismo.

Ocurrió el jueves, horas en que el gobierno de Alberto Rodríguez Saá atravesaba, además, una crisis con la Policía provincial. Esa tarde, algunos delegados de la Casa Rosada presentaron la agrupación autodenominada Compromiso K y lograron encolumnar a parte de los kirchneristas de San Luis.

No lograron, de todos modos, abarcar a todas las vertientes: la ronda que encabezó Olaf «Pilo» Aaset incorporó al diputado nacional Héctor Torino, ex adolfista que abandonó ese espacio apenas ganó la banca. Simbolizó su pase sentándose en la primera sesión como diputado entre Eduardo Borocotó y Rafael Bielsa.

Torino, de todos modos, no puede quejarse: es diputado porque fue suplente de Rodríguez Saá y éste le delegó la banca cuando asumió como senador nacional. El aliado de Torino es Pedro Risma, dúo que ordena una de las cuatro tribus kircheristas que pululan por San Luis.

La otra la encabeza Daniel Pérsico, ex intendente de San Luis capital y actual senador nacional, dirigente que desafió a los Rodríguez Saá y, luego de una larga pulseada legal, pudo quedarse con la intendencia que pretendía además la adolfista María Angélica Torrontegui, hoy diputada nacional.

Hay grupos periféricos, uno de ellos de Oraldo Britos, ex senador y con relaciones mudables de «El Adolfo» que luego se distanció y en octubre buscó el senador por la minoría pero quedó relegado al quinto lugar usando una de las varias «marcas» K que hubo en la provincia. Ahora Britos está casi retirado.

La avanzada sobre San Luis la encabezóAaset junto al viceministro de Interior, Rafael Follonier, dúo que también hizo una escala en Mendoza, junto a Marita Perceval con un acto juntando a diputados nacionales y provinciales, además de intendentes, piqueteros y transversales.

Las incursiones del kirchnerismo en los distritos radicales -en Mendoza, gobierna Julio Cobos, un UCR con cercanía al gobierno- tropiezan por momentos con la política de «buena vecindad» que Kirchner activa con otro operador, Roberto Porcaro, que consiste en sumar y no en chocar con los radicales.

La intromisión en tierra de los Rodríguez Saá se replicó unos días antes en Salta, territorio del peronista no kirchnerista Juan Carlos Romero. El formato fue el mismo: juntar a los referentes locales anti-Romero y cobijarlos bajo el sello Compromiso K.

En el caso salteño, fue la diputada nacional Susana Canela, la encargada de montar el show de lanzamiento, que contó con la presencia de Claudio Leoni, subsecretario de Gestión Municipal de la Nación, santafesino que también impulsa un Frente de Trabajadores Kirchneristas (FTK).

Al armado salteño contribuyó, nadie sabe a ciencia cierta en carácter de qué, el bonaerense Francisco «Barba» Gutiérrez, diputado nacional y referente de un fragmento de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), también interesado en inventar un FTK.

Por ese motivo, del encuentro participaron jefes sindicales de Luz y Fuerza, UPCN, docentes y farmacéuticos, entre otros.

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