A pesar de que ayer los gobernadores le dieron a Eduardo Duhalde su apoyo para la derogación de la ley de «subversión económica», en el Senado habrá problemas para poder sancionar hoy el proyecto. A la falta de un dictamen firmado se suma la poca voluntad de los senadores peronistas en levantar la mano para aprobar la derogación (ver nota aparte). También está la bronca de los senadores que no responden a sus gobernadores y los casos de provincias donde los mandatarios son críticos a la gestión de Duhalde. Las sospechas que se sembraron sobre el recinto de senadores la noche en que sancionaron la derogación también colaboran en la falta de interés que existe hoy en tratar el tema: ningún senador quiere aparecer aprobando el proyecto bajo sospecha de haber sido «comprado» por algún banquero interesado.
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Los problemas domésticos del bloque peronista de senadores conspiraban ayer contra la sanción de la derogación de la ley de «subversión económica». El entrerriano Jorge Busti votará en contra de la derogación y su compañera de bancada Graciela Bär, a lo sumo, saldrá del recinto a la hora de la votación.
Los peronistas puntanos y santacruceños directamente votarán en contra de insistir con la derogación y hasta pueden apoyar el proyecto llegado de Diputados, donde el radicalismo venció formalmente al PJ e impuso el dictamen de Stolbizer. Para colmo, el presidente del bloque PJ, José Luis Gioja, cada día controla menos senadores, hecho que por otra parte hoy le sucedería a cualquiera que ocupara su cargo gracias al grado de dispersión que sufre el peronismo en el Senado. Por eso resultó extraño que Gioja garantizara en La Pampa el número suficiente para votar sobre tablas la insistencia en la sanción original del Senado, para lo que hacen falta los dos tercios de los presentes al no tener anoche acordado un dictamen de comisión. La promesa de Gioja podría cumplirse sólo si los gobernadores radicales obligan -como han prometido- a sus senadores a apoyar la derogación.
Pero hay otro caso puntual que agrava la situación. La peronista santafesina Roxana Latorre al día siguiente de la sanción en el Senado de la derogación de «subversión económica» estalló en críticas a la falta de organización del bloque: «No podemos bajar al recinto sin tener los números bien contados. Es un desastre haber bajado en esas condiciones», dijo.
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