Es optimista Tullio en el cálculo, porque ni para eso alcanza el monto de $ 1,4 millón. Los partidos estiman
A eso hay que agregar el gasto de impresión, algo incalculable a precio de mercado, pero que es muy alto.
Ni qué hablar de quién y cómo se pagaría una eventual segunda vuelta electoral, desfinanciada como está la primera vuelta el 27 de abril.
Pero no terminan acá las cuitas dinerarias de los partidos. Hoy, también ante la Justicia, se reactivará uno de los clásicos del proselitismo actual, que es el debate sobre quién va a pagar los gastos que dejó impagos
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