"Israel no olvida el atentado a embajada"

Política

«Espero que la luz de esperanza que se encendió en Medio Oriente en este tiempo haga que ya no tengamos que llorar más muertos como los que se produjeron el 17 de marzo de 1992.» El mismo sobreviviente del atentado que destruyó la Embajada de Israel en Buenos Aires, Rafael Eldad -actual representante en la Argentina del Estado judío-, dijo a este diario: «Lo que más recuerdo de ese día son los rostros de Mirta, de Zehava, de mi secretaria Marcela, de Beatriz, de Eli Carmon... Yo prefiero recordarlos vivos, eficientes, alegres, trabajando». Eldad era por entonces agregado cultural, y ese día salvó su vida por estar en una reunión fuera de la sede; la muerte en el atentado del segundo de la embajada, David ben Rafael, hizo que tuviera que ocupar ese lugar. Una década después de su partida de Buenos Aires, regresó para comprobar que la investigación del ataque terrorista no sólo no había avanzado: estaba en peores condiciones que el día después. Hoy Eldad volverá a la calle Arroyo, cuando junto con autoridades y dirigentes encabecen un nuevo acto recordatorio de ese hecho.

Periodista:
¿Qué tiene de distinto este aniversario de otros?

Rafael Eldad: Distinto, no mucho. Quizás la actitud del gobierno argentino que, al menos a través de gestos, muestra que tiene voluntad de avanzar en el esclarecimiento del ataque. En lo personal, es un año más sin un montón de amigos entrañables. Siempre, por estos días, me vuelven a la mente las caras de todos ellos.


P.:
¿Qué recuerdos tiene de ese día?

R.E.: Más que de ese día, recuerdo la vida que había en esa embajada, las actividades que hacíamos, el clima de fiesta que se vivía y en el que se trabajaba. Acá
-en el edificio del grupo HSBC, en la Avenida de Mayo- tenemos unas oficinas muy lindas y cómodas, pero son oficinas; Arroyo, en cambio, era una casa y la vivíamos como tal.

P.:
¿Cree que se está más cerca de que se descubra quiénes fueron los autores y los responsables del atentado? ¿Israel va a aportar una prueba clave en ese sentido?

R.E.: Israel siempre colaboró en todo lo que pudo y lo seguirá haciendo; del lado argentino, lo que reconforta es que el presidente Néstor Kirchner y el canciller Rafael Bielsa muestran una gran voluntad en este sentido. Esperemos que esos gestos se traduzcan en avances concretos.


P.:
El atentado está muy presente en la comunidad judía local, y también en la población en general. ¿Esto es así también en Israel?

R.E.: Es esperable que aquí -que es donde ocurrió el ataque- esté más presente; sucede, como usted sabe, que el territorio israelí es objeto de atentados de manera casi permanente, y entonces la memoria un poco se diluye. Sin embargo, tanto el de la embajada como el atentado contra la AMIA son recordados de manera muy sentida en mi país, porque son símbolos de que la irracionalidad del terrorismo cruza las fronteras. Además, en Israel hay sobrevivientes, familiares de las víctimas...


• Esperanza


P.: ¿Hay alguna posibilidad de que la desaparición de Arafat de la escena, y su reemplazo por Abu Mazen generen un diálogo diferente entre Israel y sus vecinos?

R.E.: Es mi esperanza, y la de la mayoría de los israelíes. Se vive un clima diferente, sobre todo entre los palestinos que comienzan a darse cuenta de que el camino del odio era equivocado. Los más afectados por el uso del terrorismo terminaron siendo ellos más que Israel. Ojalá que este cambio sea genuino y duradero, que termine la violencia. Si lo hacen, encontrarán a una Israel de mano abierta dispuesta a hacer la paz.


P.:
¿En qué difiere su esperanza de la que sintió Israel en 1948, 1956, 1967, 1973, o sea, cada vez que concluyó -con éxito- una campaña militar y volvía a ofrecer negociaciones de paz?

R.E.: ¿La experiencia, quizás? Tanto ellos como nosotros vemos que la única vía para la paz es el diálogo. Pero es una esperanza, lo admito. Tómelo como el deseo natural de alguien que ha vivido toda su vida en medio de un conflicto, y sabe que Israel quiere, necesita y ruega por la paz.


Entrevista de Sergio Dattilo

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