José Luis Espert: "Antes de pensar en dolarizar hay que achicar el déficit fiscal y el gasto del Estado"

El diputado nacional dialogó con Ámbito sobre la posibilidad de una dolarización de la economía argentina, el proyecto del Frente de Todos de "blanqueo" para pagar la deuda al FMI y cómo se está armando el espacio liberal de cara a 2023.

José Luis Espert

José Luis Espert

La inflación abrió la discusión sobre la posibilidad de una "dolarización" de la economía argentina, con el fin de acabar con las subas constantes y desajustes en los precios de bienes y servicios. El Gobierno sigue buscando la forma de hacerle frente a este problema, en el marco de conflictos sociales que afectan a los sectores de clase media y de bajos recursos.

Dolarizar implica adoptar la moneda norteamericana y usarla para cualquiera de las operaciones y transacciones cotidianas, como ir al supermercado, comprar una entrada en el cine o pagar algún servicio. En ese escenario, la economía argentina estaría ligada directamente a los designios que proponga la Reserva Federal de Estados Unidos, entre otra cosas.

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El diputado nacional de Avanza Libertad, José Luis Espert, explicó que dolarizar es el último paso de un programa económico que consta de varios pasos, algunos de ellos complicados en el contexto de la economía local. Consultado sobre la forma en que podría darse este cambio en el sistema monetario, el economista liberal indicó que el problema central es el déficit fiscal y el gasto público, la otra cara del problema de la emisión de pesos: "Lo que hay que hacer antes de pensar en cambiar el régimen monetario es achicar el gasto público y del Estado", consideró.

Periodista: ¿Qué piensa sobre la posibilidad de dolarizar la economía argentina? ¿Es una solución definitiva?

José Luis Espert: Creo que la dolarización es la frutilla del postre, nunca la punta del ovillo. Quiero decir con esto que los problemas de inflación son de índole monetarios, de oferta y demanda de dinero. Dolarizar implica matar la demanda de dinero, o sea, nadie quiere pesos. Sería como matar al perro para que se acabe la rabia al darle a la gente lo que quiere: el dólar.

Eso no significa que solucionas todo el problema ya que persiste el tema de la oferta de dinero, que viene determinada por el déficit fiscal que hace que emitas pesos o emitas deuda en dólares en el caso que dolarices la economía.

Por más que elimines el financiamiento monetario vas a tener un tesoro emitiendo deuda a lo pavo para financiar ese déficit. Tenemos casi un récord mundial de defaults y encima con inflación altísima, entonces imaginate cómo sería emitir deuda para financiar el déficit que no bajó. Se trataría de un escenario donde vas a vivir en default permanente tal como vivimos con la inflación, es decir, vas a hacer más defaults que los que se hicieron hasta ahora en la historia argentina.

La dolarización tiene este problema: se ocupa de una parte del conflicto -la demanda de dinero- y no de la oferta que está determinada por el déficit. A partir de esto el tema central que aparece es el déficit fiscal, un problema de índole real que conlleva varios puntos en su trayecto como el gasto público y el gasto del Estado. Tenemos al sector privado esclavizado pagando impuestos -al menos el que está en blanco- y sin embargo continúa el déficit fiscal y la emisión de pesos.

P.: ¿Entonces cuál sería la raíz del problema?

J.L.E.: En última instancia el problema es el tamaño del Estado. Lo que hay que hacer antes de pensar en cambiar el régimen monetario es achicar drásticamente el tamaño del Estado, que es “elefantiásico”. Ya hemos realizado varias veces cambios en el signo monetario, especialmente de 1972 a la actualidad. Si el problema monetario nuestro es hijo de un problema real, ataquemos eso en ligar de concentrarnos en la consecuencia.

No tener déficit implica armar una arquitectura que permita que cualquier sistema monetario funcione. En ese caso, aunque sigas teniendo inflación, por ejemplo, podrías contar con una base en sintonía para que dure cualquier régimen monetario.

Para dolarizar además dependes de la Reserva Federal de Estados Unidos, algo que no se puede manejar. Ahí surgen dos cuestiones: la primera cuánto te reconocen del valor presente neto del señoreaje que Argentina pierde por dejar de emitir dinero; en segundo lugar se necesita un prestamista de última instancia porque ya no podés emitir dinero. En ese caso lo hace un tercero, como el banco central de otro país, lo que puede generar un conflicto futuro en el caso que haya una corrida, dado que necesitas esos dólares para sostener el sistema financiero.

Reducir el tamaño del Estado no es fácil porque tenes todos los intereses de la “corpo política” alineados para que no se reduzca nunca y que el “pato de la boda” lo paguen siempre el industrial, el comerciante o cualquiera de nosotros. Reventarlos a impuestos está bien; ahora bajar los gastos es criminal.

P.: ¿Por qué cree que se discute de forma tan ligera algo como la dolarización, lo que según Ud. es algo que implica un proceso complejo?

J.L.E.: Cada vez que surge el problema de la inflación siempre sale alguien a plantear lo mismo. Se viene hablando al menos desde 1999, cuando se planteó la dolarización con Roque Fernández como ministro de Economía de Carlos Menem.

Esto va más allá de quiénes lo hayan propuesto. El tema es que Argentina es lo que es, un cachivache de país, porque todo se toma a la ligera. No puedo creer que el país siga con inflación, algo de hace 100 años, cuando en el mundo ya no es un problema.

¿Por qué acá sí y en otras partes no es así? Porque no se sigue la teoría monetarista, aprobada en todo el mundo menos acá, por eso estamos con una inflación que no baja. El mismo país que se niega a la ciencia económica, tomando a la inflación como un problema de oferta y demanda de dinero, es el mismo que piensa en dolarizar. ¡Dolarizar la economía en Argentina es más difícil que escalar el Himalaya en sunga! (risas).

P.: La semana próxima comienza a tratarse el proyecto de senadores del Frente de Todos en el que se plantea el blanqueo de fondos para pagar la deuda al FMI ¿Qué opinión tiene sobre el proyecto?

J.L.E.: La idea es absolutamente descabellada. Si hablar de dolarización es poco serio, esto es un mamarracho total. Si hay desconfianza en el peso argentino, hay desconfianza en el Gobierno y en el Banco Central que emite esos pesos, ¿quién va a querer blanquear dólares en estas condiciones? Por eso Cristina se juntó con el embajador de Estados Unidos para ver si deshabilita el cerrojo informativo y saber sobre quiénes tienen dólares afuera. Estados Unidos no va a hacer eso.

El kirchnerismo está pensando en este proyecto para recaudar y “mantener vivo el sistema” a costa de los que supuestamente tienen dinero en negro el exterior. Es un disparate, es algo confiscatorio, con algunas tasas que llegan al 50% de acuerdo al tiempo que se tarde en blanquear.

P.: Asumió como diputado hace pocos meses, ¿qué evaluación hace ahora que está cara a cara, día tras día, con la corporación política?

J.L.E.: Las convicciones, las ideas y el énfasis no han cambiado. Remarco dos cosas: una es que la tarea de legislador tiene un número mágico, por más que tenga una buena propuesta o proyecto. El número mágico es 129, es decir, 129 personas sentadas en su banca. Por eso para que un proyecto prospere se necesita el quórum.

Los proyectos que elevo son consistentes con lo que dije siempre, como transformar al Mercosur en un simple tratado de libre comercio, achicar drásticamente el Estado para eliminar el déficit y bajar impuestos además de una reforma laboral. Ahora conseguir 129 personas para tratar y debatir esto no es sencillo. El camino es difícil, más allá que uno quiera empujar por el bien del país.

La segunda cuestión es que es increíble como en Argentina los legisladores, en general, toman como un dato los impuestos que paga la gente y el contribuyente jamás aparece. Solamente se habla de recaudación y la tarea es saber quién se lleva la tajada de gastos y cuál es la provincia que recibe esa porción.

Tres días antes de asumir asistí a una reunión de la comisión de Presupuesto que debatía sobre el Presupuesto 2022 donde solo hablaban del reparto de fondos. “Dame 500 millones”, “dame para subsidiar la luz acá”, “dame 1000 para subsidiar el riego allá”… Todo eso es plata que vos, yo o cualquiera paga. El contribuyente no existe. Tampoco se piensa en que la gente está reventada de pagar impuestos, eso no existe. Esto último fue lo que más me impresionó.

A pesar de tomar conciencia de lo difícil de este panorama es evidente que la sociedad se está dando cuenta de la batalla que estamos dando. Es muchísimo más el triunfo que hemos tenido en la “batalla cultural” desde el lugar de diputados que las repercusiones de las leyes que vamos presentando. No digo que hemos ganado esa disputa, porque estaríamos por triunfar en una elección, pero ver que los liberales alcanzan 18 o 20 puntos a nivel nacional en las encuestas cuando hace tres años teníamos casi 1,5% es una enormidad.

P.: ¿Qué es lo que está pensando para 2023?

J.L.E.: Tenemos muy buen diálogo con el espacio de Javier Milei y con Ricardo López Murphy y Paola Omodeo. En las elecciones de 2019 sacamos 120.000 votos en el conurbano bonaerense y el año pasado sacamos 700.000 votos. Fue una elección histórica donde salimos terceros en territorio de los “barones del Conurbano”. Esto nos dejó un sabor muy dulce con lo cual vamos a hacer de Avanza Libertad un espacio nacional. Ya arrancamos por Mendoza y ahora vamos por Córdoba y Santa Fe.

P.: ¿Cómo es el diálogo con los referentes de Juntos por el Cambio? ¿Le ofrecieron sumarse al espacio de cara a 2023?

J.L.E.: Hablo con todo el mundo como consecuencia de mi actividad legislativa pero “charlas serias” para armar algo juntos, ninguna. Nosotros estamos con Avanza Libertad.

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