Jóvenes kelpers viajan a EEUU e intentarán reunirse con Cristina
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La CGT anticipó que analiza una medida "mucho más fuerte" después de la marcha del 1° de mayo
Todos coincidieron en que la soberanía no es negociable y que tienen derecho a tener "voz" sobre el futuro de las islas, porque -como dijo James Marsh- "no queremos que se nos recuerde solo por la guerra, somos jóvenes y tenemos derecho a ser respetados".
Para Marsh, que no había cumplido los dos años cuando estalló el conflicto en abril de 1982, es "insultante" para sus familias y sus antepasados que Argentina no reconozca sus derechos.
"En estos tiempos, los deseos de los pueblos no pueden ser ignorados", dijo Marsh, quien está a favor de tratar con Argentina asuntos de pesca o petróleo, pero "la soberanía es un no".
Los jóvenes se quejaron del constante reclamo territorial que hace Argentina de las islas desde 1833 y que esta disputa se enseñe incluso a los niños en las escuelas argentinas.
"Nuestro principal mensaje es la autodeterminación, tener voz sobre nuestro futuro, no nos importa tener un diálogo con Argentina. Pedimos ser reconocidos, vivimos allí, es nuestra casa", subrayó Caris Stevens, diseñadora de interior.
También se quejaron del acoso del Gobierno hacia los isleños al haber conseguido que los países vecinos impidan el amarre en sus puertos de barcos con bandera malvinense.
Esa decisión se acordó a finales del año pasado por los países del Mercosur, formado por Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil.
Los jóvenes reconocen que esa prohibición les ha dificultado la vida puesto que los alimentos que reciben, como frutas y verduras, son más caros porque llegan a través de transporte aéreo.
"Estas restricciones tienen un efecto diario, la comida es más cara", como la fruta y la verdura, ya que la traen por avión desde Chile, dijo Ailie Biggs.
Los cuatro isleños creen que las restricciones que impone la Argentina tendrán un efecto contrario.
"No estamos dispuestos al diálogo si nos hace difícil la vida, es una forma de acoso. No nos sensibilizan a hablar con ellos. Pero no es culpa de los argentinos", afirmó Stevens, en referencia a que los problemas los provoca el Gobierno de Buenos Aires.
La tensión entre Argentina y el Reino Unido se agravó en 2011 por el bloqueo a los barcos malvinenses, a lo que se sumó el malestar argentino por la presencia del nieto de la reina Isabel II, Guillermo, en el archipiélago y el envío de un destructor británico.




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