Juego de nervios en CGT: Caló, al acecho; Moyano junta votos

Política

La pintada inundó los paredones porteños: «Caló conducción; Barrionuevo al poder». Nadie firma al pie. Y con razón: la postulación del metalúrgico, según esa pintada, sería una extensión de la comandancia, velada, del jefe de los gastronómicos.

Recicla, en versión 2008, el efímero «Cámpora al gobierno; Perón al poder» que el peronismo ejecutó en 1973. Ahora, «remixado», se usa -con intencionalidad manifiesta- en el tramo final de la disputa por la conducción de la CGT, que pretende retener Hugo Moyano.

Operativo de brocha gorda en medio de una guerra de nervios con operaciones cruzadas, poroteo de congresales no del todo claro y negociación contra reloj para evitar lo que parece una posibilidad: que del Congreso del 8 de julio salgan dos centrales obreras.

Un jefe sindical, con años de pulseo, lo dijo en una frase: «Si no hay lista de unidad, no hay congreso». Es decir, si en los 20 días que restan no se logra un acuerdo entre el moyanismo, «los gordos» y «los líberos», un escenario no lejano es la ruptura.

De hecho, en la actualidad existe una sola CGT, pero buena parte de los gremios se alejaron de la sede de la calle Azopardo. Primero lo hicieron «los gordos» con Carlos West Ocampo y Armando Cavalieri a la cabeza; luego «los luisitos» que conduce Barrionuevo.

Al final, el grupo que integran Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UCPN) permaneció «adentro» pero con postura crítica. La UOM, el quinto actor de la mesa gremial, no se integró en la normalización de 2004 porque se sacudíapor su propia interna post-Miguel.

Hasta ayer, a las oficinas de la CGT llegaron los telegramas para anotar a 72% de los casi 1.500 congresales autorizados para participar de la cumbre de julio. Faltan gremios de peso: UOCRA, UOM, UPC y Sanidad, entre otros, todavía no mandaron sus listas.

  • Desfiles

    Como contracara, sí envió su nómina de votantes el gremio de Gastronómicos y buena parte de los «luisitos» que responden a Barrionuevo. Al desfile, naturalmente, se sumaron los moyanistas y algunos de sus socios en suspenso, como es el caso de la UTA de Roberto Fernández.

    Hay cuestiones operativas pero, también, factores políticos. Las negociaciones en la «mesa chica» aparecen prácticamentecongeladas. Moyanono sólo no acepta discutir sobre su reelección sino que tampoco acepta ceder la secretaría adjunta.

    Luego de un almuerzo de la paz entre Moyano, Cavalieri, Caló, Martínez, Rodríguez, José Pedraza y Gerónimo «Momo» Venegas, en la sede de los peones de taxis, con Omar Viviani como anfitrión, el diálogo se retomó, pero el acuerdo siempre estuvo esquivo.

    Moyano expone como señal de poder el apoyo de la Casa Rosada. Ostenta sus apariciones junto a Néstor Kirchner, a quien escolta como vicepresidente en el PJ nacional, y en los actos oficiales, en el pacto para ministros y aliados top, junto a Cristina de Kirchner.

    Sin embargo, «los gordos» y el barrionuevismo insisten con la postulación de Caló a quien, en los últimos tiempos, se lo vio muy activo en Casa Rosada. Se conoce su amistad con el ex presidente. Este, se afirma, le habría pedido a Moyano que lo acepte como adjunto.

  • Insistencia

    Pero el camionero insiste con que ese cargo debe ser para José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), así como que la secretaría gremial, el tecer sillón en importancia, debe permanecer en manos de Viviani, que acumula ya la jefatura de la CATT, núcleo que reúne a los gremios del transporte.

    Es decir: Moyano no cede casilleros y la negociación permanece estancada. ¿Será, como arguyen cerca de Moyano, el destino de Caló ir a comandar la Secretaría de Industria, creada ad hoc en el Confederal del 30 de abril? Parece poco premio para el metalúrgico.
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