La posición que tomó Horacio Rodríguez Larreta, más inclinado hacia el ala dura del PRO, no le trajo, según aseguran, buenas devoluciones. El jefe porteño dejó notar que no se siente cómodo así y en medio de la interna de Juntos por el Cambio busca regresar a su moderación y a la voluntad de mantener la unidad dentro de la agrupación, pero con su propia impronta.
Un almuerzo en la casa de Elisa Carrió, en Exaltación de la Cruz, buscó ayer devolverle su perfil más auténtico, mientras que en otra estampa, Mauricio Macri se mostraba con Patricia Bullrich, quien también, en un sentido buscó aflojar en las críticas al jefe de Gobierno, aunque la exministra buscaría liderar las listas legislativas de este año, aún dando las PASO si es necesario. No se lleva bien con María Eugenia Vidal, quien también participó del almuerzo con Carrió, junto a Diego Santilli y referentes de la Coalición Cívica.
Es que, la pieza que se tiene que mover para clarificar la competencia electoral de este año, es precisamente Vidal. Si la exgobernadora no se define por competir en las listas porteñas, Santilli nuevamente sería el elegido para pilotear la papeleta de Juntos por el Cambio en la Ciudad de Buenos Aires, siempre y cuando, claro, se apoye la propuesta en las encuestas que tanto consulta el PRO. Al menos en el entorno de Larreta creen que en una interna, Santilli le ganaría a Bullrich, quien a su vez viene amparada para la pelea por el propio Macri a pesar de algunos desencuentros, en momentos en que Bullrich criticó a Larreta sin dudar.
El vicejefe porteño, sin embargo, ensayaría suerte en la provincia de Buenos Aires, dependiendo de la decisión final de Vidal en ese sentido.
Al mismo tiempo el jefe de Gobierno se mantuvo enfrentado con tensión al Gobierno nacional, no solo en la defensa de las presencialidad en las aulas, también tuvo fuertes críticas en temas de la justicia y redobló con una presentación en la Corte Suprema contra el decreto presidencial de restricciones, que le permitió avanzar un casillero en la pelea con Nación y mantener abiertas las aulas, a pesar de los números de la pandemia.
La estrategia, diseñada para que Bullrich cuente también con la bendición del jefe porteño para encabezar listas se fue diluyendo ante un Larreta que cree más en una ampliación del electorado de Juntos por el Cambio, contra la idea de cerrarse a sus propios votantes exclusivamente.
Ayer, en Exaltación de la Cruz, aseguran que de eso se conversó, de mantener la unidad de la agrupación y mostrar sintonía entre los socios político de ese ámbito.
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