Tensa cumbre Soria-Corte con un decálogo de reproches y dardos

Política

El funcionario no dejó crítica por exponer y plasmó en media hora el posicionamiento del Gobierno con todos los cuestionamientos que había hecho públicos. Máximo tribunal, en absoluto silencio tras la cumbre. Oficialismo festejó posicionamiento. Intriga por futuro y balance neutro del encuentro.

El encuentro, cuyos pormenores habían sido adelantados por Ámbito en la etapa preparatoria, duró poco más de media hora. El Ministro de Justicia Martín Soria cumplió una cita adeudada con los miembros de la Corte Suprema en un clima tenso por el contenido de su exposición, pero con tonos mesurados y cierta cordialidad.

El funcionario habló de crisis de legitimidad, de “causas armadas”, de espionaje ilegal, de “jueces entrando a escondidas”, de “mesa judicial” y de cambios doctrinarios para favorecer la detención de personas identificadas con la entonces oposición. Cada uno de esos dardos estuvo dirigido a alguno de los interlocutores que tenía enfrente, a distancia más que prudencial. Para el Gobierno el objetivo se cumplió: ir a decirle a la Corte todo lo que ya el Poder Ejecutivo le decía a través de los medios, pero cara a cara.

¿Esa estrategia tiene un mañana? Más allá del compromiso de seguir trabajando como nexo institucional, la Corte se abroqueló para hacer un silencio absoluto acerca del contenido del encuentro. Cero. Nada. Un par de horas después, se conoció la firma de un fallo que reconocía $86 mil millones a la provincia de Santa Fe por un litigio de coparticipación (algo que, en rigor, se arrastraba desde fines de 2015). Soria no lo supo, al irse. Sin embargo, el Gobierno dijo que estaba al tanto, extraoficialmente, que la firma era inminente y le restó sorpresa a la decisión.

La exposición de Soria bordeó una crítica directa a la “crisis de legitimidad” y a la “gravedad institucional” en la que a su entender estaba sumida la Corte y les achacó “utilización política de los plazos”. Lo miraban. Un breve intercambio se dio en razón de la procuración de los ministros de la Corte por la cobertura de vacantes, especialmente en jurisdicciones aquejadas por el juzgamiento a la narcocriminalidad. Soria aseguró que se estarían mandando cerca de 40 pliegos en breve para cubrir vacantes. La mayor parte de ellos fueron enviados al Senado ayer por la tarde. El titular de Justicia aprovechó para mencionar la “anomalía” del interinato de Eduardo Casal al frente de la Procuración.

Especialmente recorrió temas espinosos como la última elección de autoridades y justificó la demora en su visita oficial al estallido del caso del operador judicial Fabián “Pepín” Rodríguez Simón. Soria les espetó “indecorosa pasividad” y “sospechosa celeridad” en el tratamiento de los casos. La única diferencia es que esta vez lo hizo en nombre del Gobierno algo que fue celebrado puertas adentro del oficialismo, no se sabe si porque representó lo opuesto a Marcela Losardo o porque consideran que se enmarca en alguna estrategia a futuro.

Horacio Rosatti, el único juez que tomó la palabra como presidente y tras consultar a sus colegas por si alguien quería hablar, agradeció la “franqueza” y le dio un cierre protocolar al encuentro. Nadie sabe si se repetirá. Hubo un sobrevuelo al tema del Consejo de la Magistratura: Soria dijo que a diferencia de sus antecesores, él no iba a pedir nada ni menos a opinar, pero les recordó que la actual conformación viene eligiendo jueces desde 2006 con un formato que podría ser tachado de inconstitucional. Nada hacer parecer que eso ni el proyecto enviado al Senado tengan incidencia alguna en lo que pueda definir la Corte.

Cuestionamientos a la ausencia de una agenda pública, al abuso del articulo 280 y al “funcionamiento” de la Corte, completaron la suerte de decálogo de reproches y una suerte de retos que dejaron satisfecha a una mitad de la grieta. La continuidad del diálogo institucional y la articulación interpoderes podría bien fundarse sobre esta base de crudeza en el psicionamiento o carecer, a futuro, de todo tipo de sustentabilidad. Es un misterio. La ausencia de respuesta de la Corte, es en sí, una forma de contestar.

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