16 de julio 2004 - 00:00

Kelpers buscan ayuda en Chile

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
En la primera consecuencia del enfriamiento de las relaciones entre la Argentina y Gran Bretaña con el actual gobierno, el gobernador de las islas Malvinas, Howard Pearce, comenzó a promover las relaciones con Chile, particularmente en lo referido a las comunicaciones y el comercio.

Pearce
es un viejo conocido de Buenos Aires, donde estuvo durante los años '75/'78 en la embajada británica. Habla perfecto español y se ha manifestado satisfecho de recibir desde el país trasandino toda la fruta fresca que se consume en las islas, ganado en pie llegado desde Punta Arenas y el incremento del turismo a través de la línea de bandera de Chile.

Otro de los rubros que se ha visto incrementado es el de la pesca, con licencias y también habilitación para que chilenos trabajen en las granjas isleñas, mejorando, según ha manifestado Pearce, la calidad de vida de los kelpers.

El incremento del intercambio ha llevado a Pearce a afirmar a la página Web Mercopress dedicada a las Malvinas que en el futuro se podrán exportar lanas malvinenses a territorio chileno, lo mismo que la carne de cordero. Todo, gracias a la confianza que despierta en los kelpers esta relación bilateral, de la que está lejos hoy la Argentina.

• Idiomas

A esto debe sumarse el intercambio cultural que registran las islas con Chile, que ha llevado a que en Puerto Argentino se enseñe español y también el inglés colonial que ellos practican, sin que haga falta trasladarse hasta Londres. También la atención sanitaria de los isleños en centros médicos de Punta Arenas, lo mismo que acuerdos con la universidad local, que tiene un departamento de investigación en biología marina, otro antártico y está iniciando el de medicina.

Desde la asunción de Néstor Kirchner, la política exterior de la Argentina con respecto a las islas Malvinas sufrió un endurecimiento que se comienza a traducir en el incremento de las relaciones de los isleños con Chile.

La administración actual dio un giro al rechazar el pedido de Gran Bretaña para vuelos chárter a las islas, manteniendo la frecuencia de un vuelo semanal que toque Río Gallegos, donde recarga combustible para el salto sobre el Atlántico Sur. Un nuevo diseño aerocomercial
se discutió con Gran Bretaña hace algunos meses en el cual la Argentina había logrado de Londres la autorización para la participación de una línea argentina -la estatal LAFSA-. La imprudencia de los diplomáticos argentinos produjo una filtración a la prensa que, según Gran Bretaña, hizo que los isleños rechazasen el acuerdo.

El desinterés argentino para remontar ese entuerto le hizo calificar al actual embajador
Robin Christopher a las relaciones con el país en su punto más bajo. «Le hemos perdido la confianza al gobierno argentino», dijo en un reportaje a un diario argentino. El canciller Rafael Bielsa prefirió ignorar la frase, cada día menos atento a los trajines diplomáticos y desvelado por su candidatura a un cargo electivo en la Capital que prolongue su permanencia en la grilla de los presupuestos públicos, algo que viene logrando con éxito desde el siglo pasado.

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