El gobierno debió enfrentar ayer una rebelión duhaldista en Diputados para conseguir la aprobación de los superpoderes dentro del Presupuesto 2005. No tuvo problemas el peronismo para sancionar el proyecto en general por amplia mayoría y llegó al número para esos poderes especiales. Sin embargo, las principales figuras del PJ en esa Cámara desairaron al gobierno negándole las facultades y se sumaron al duhaldismo encabezado por Chiche González. Hasta participó del reclamo algún kirchnerista de los Talcahuano. Se plantea, desde ahora, una crisis legislativa para el gobierno. Lo cierto es que se armó dentro del propio PJ otro frente de oposición que no está dispuesto a votar cualquier pedido de la Casa Rosada. Los rebeldes juran no haberse organizado, ya que aceptan que, de esa manera, podrían haber bloqueado la aprobación. El problema ayer era cederles a Kirchner y a su gobierno el control sin limitaciones de $ 77.000 millones, más una recaudación «escondida», como denuncian los radicales, que proyectan de hasta $ 22.000 millones. Tampoco le fue fácil al gobierno explicar el destino de los fondos para obras públicas. Los santacruceños debieron aclarar acerca de montos extra asignados a su provincia. Para compensar privilegios y convencer a otros rebeldes de votar superpoderes, hubo reparto de obras a provincias, pero que podrán ser vetadas por Kirchner.
Por eso no llama la atención que la mayoría de los discursos escuchados en casi dos días completos de sesión (entre el miércoles al mediodía y ayer a las 18) se centraran en los famosos superpoderes.
Pocos cambios hubo en el resto del articulado salvo por la incorporación de un artículo -a pedido del demócrata
La defensa del proyecto fue formulada por el presidente del bloque PJ,
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