19 de octubre 2006 - 00:00

Kirchner denunció otra conspiración

Luego dehablarde acechanzasy sugerircomplots,NéstorKirchner seescapó de sucustodia y selanzó asaludar a losmilitantesque fueron asu acto enJosé C. Paz.
Luego de hablar de acechanzas y sugerir complots, Néstor Kirchner se escapó de su custodia y se lanzó a saludar a los militantes que fueron a su acto en José C. Paz.
Con el tono místico con que adorna los hechos que lo desbordan, Néstor Kirchner atribuyó ayer a sectores que «se mueven en la oscuridad» y pretenden «frenar» al país los incidentes ocurridos en San Vicente entre bandas sindicales, una aliada de la Casa Rosada.

«En la oscuridad se mueven aquellos que quieren perturbar el ánimo de los argentinos porque no aceptan ni admiten que la Argentina esté creciendo», dijo y se autoproclamó como la víctima del caos: «Hay que apuntar contra Kirchner para frenar el cambio».

En José C. Paz, frente a más de 60 mil personas -el acto más populoso desde que asumió la presidencia, sin computar la «plaza del sí»- Kirchner dijo que «no es casualidad» que se hayan producido los desmanes que dejaron más de 60 heridos, algunos de bala.

Además, volvió a juguetear con el supuesto ambiguo de que el 10 de diciembre de 2007 entregará el mando.

Tuvo otro giro simbólico: comparó con «arrebatos del infierno» la violencia en San Vicente, que pretenden hacerlo retroceder cuando el país está «a las puertas del purgatorio». «Ahí aparecen arrebatos del infierno, como pasó ayer, pero va a ganar el amor», dijo.

En esa línea, repitió un viejo libreto: «Les pido que me cuiden, que me ayuden, yo los necesito porque solo no puedo».

Fueron las únicas y acotadas declaraciones de Kirchner sobre la escandalosa pelea en la quinta donde desde anteayer descansan los restos de Juan Domingo Perón. Nada dijo, por caso, sobre la responsabilidad del jefe de la CGT, su socio, Hugo Moyano.

Kirchner tenía previsto intervenir en la ceremonia, pero por los incidentes, que incluyeron disparos de armas de fuego, suspendió su concurrencia. Como dudó hasta los días previos, le habían organizado un acto para el martes, en el municipiode José C. Paz. Como al final decidió participar, ese encuentro se postergó para ayer. Fue su propio show donde, incluso, se permitió una referencia casi inédita al tres veces presidente al despedirsecon su frase «para un argentino no hay nada mejor que otro argentino».

Es la remake adaptada de la original que pronunció el ex presidente en 1955, cuando lo querían desalojar del gobierno, y además de prometer el trágico 5 x 1 habló de que para un peronista lo mejor era otro peronista.

  • Consigna

    Anteayer, las bandas gremiales se encargaron de refutar una vez más aquella consigna.

    Antes, más directo, Felipe Solá había acusado a « patoteros» y «traidores» de arruinar un acto que esperaban miles de personas, y prometió que se iba a «identificar a cada uno de los violentos, a cada uno de los que agarraron un palo o un arma con cualquier pretexto».

    «No vamos a permitir más que los violentos sean impunes. Podremos haber cometido muchos errores por tolerancia, y la tolerancia es siempre una condición bienvenida en un país donde hay muchos intolerantes», dijo el gobernador, horas después de que se entregó Emilio Quiroz, el camionero que disparó doce balazos.

    El gobernador afirmó que «un acto público, que debió ser una fiesta, por imprevisión o lo que fuera fue aprovechado por estos vándalos para hacer lo que querían».

    Y apuntó a la CGT y «las 62 Organizaciones», que ayer cuestionaron a la Policía Bonaerense por no haber actuado durante los incidentes en San Vicente.

    «Les vamos a pedir a las instituciones que pueden haber sido tomadas sin darse cuenta, que pueden haber sido engañadas, que admitan que han sido engañadas, que admitan que tienen pus adentro y que lo tienen que limpiar también ellas», disparó Solá al pecho de Moyano.
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