Kirchner duro con la Iglesia: "El diablo también les llega a los que usan sotanas"

Política

El jefe de Estado, Néstor Kirchner, respondió hoy en tono crítico al portavoz del Arzobispado de Buenos Aires, que lo sindicó como un "presidente de la discordia", y reivindicó los valores de su gestión para cumplir con "la palabra empeñada" y de pelear contra los flagelos que afectan al país.

Kirchner llevó a este plano las declaraciones del director de Prensa del Arzobispado porteño, el sacerdote Guillermo Marcó, quien catalogó sus actitudes como un potencial foco de "discordias" en el país "¿Por qué un presidente de la discordia? ¿Porque peleo por la justicia, por la equidad, porque no haya impunidad, por los pobres, por el trabajo, por la patria? ¿Esto es ser un presidente de la discordia? Soy un presidente de la discordia...", enfatizó.

El Presidente ubicó elípticamente a Marcó como parte de los "sectores privilegiados" que habitan en la Argentina, que con la actual coyuntura creciente del país se "ponen nerviosos".

"Qué origina las obras que pusimos en marcha, qué origina en la Argentina cumplir con la palabra empeñada, qué origina generar trabajo, qué origina terminar con la política de mendicidad... Que algunos sectores privilegiados de siempre se entren a poner nerviosos", remarcó.

Kirchner hizo una específica mención del presbítero Marcó, al que llamó "el secretario del señor arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires (cardenal Jorge Bergoglio)", en un discurso que pronunció en el partido bonaerense de Tres de Febrero.

"El secretario del señor arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires dijo que yo era un presidente de la discordia. Yo no vine a renunciar a las convicciones, vine a defender estas convicciones y a cumplir con la gente", consignó.

Kirchner sumó su voz para aclarar, desde su visión, el escenario que quedó planteado a partir de los dichos de Marcó, que potenciaron las diferencias que fueron explicitándose en los últimos días entre la Iglesia Católica con el gobierno.

"Hay un Dios y Dios es de todos, pero cuidado, que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas, porque el diablo penetra por todos lados", apuntó el mandatario desde el palco oficial.

La cita presidencial se dio al día siguiente de que el Arzobispado de Buenos Aires aclarase que su director de Prensa habló en términos "estrictamente personales" cuando aseveró que el presidente "alienta los odios" cuando aborda algunos temas.

"Los dichos por todos conocidos pronunciados por el padre Marcó son estrictamente personales y no corresponden ni al Arzobispado, ni a la persona del arzobispo", el cardenal Jorge Bergoglio", aseveró una fuente del máximo nivel de la curia porteña.

De esta forma, la autoridad católica porteña despegó específicamente los dichos de su director de Prensa respecto del pensamiento institucional, poniendo "paños fríos" en el vínculo Iglesia-gobierno.

Por sobre esto, el primer mandatario entendió hoy, ante la dimensión mediática alcanzada por el tema, que el acto oficial realizado en Tres de Febrero permitiría hacer una última aclaración.

"Si un presidente fomenta alguna cierta división, termina siendo peligroso para todos. Hay que dejar de alentar odios y de levantar el dedo acusador", dijo Marcó en las declaraciones periodísticas que encendieron la mecha.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, por su parte, fue el primer integrante del gobierno que respondió con severidad al calificar las expresiones de Marcó como "una enormidad".

También, dijo que el sacerdote "eligió expresiones que parecen un insulto al presidente de la Nación".

Además, señaló que a su juicio "las iglesias católicas se están utilizando como unidades básicas y eso no está bien", en alusión al escenario planteado en Misiones frente a la próxima Asamblea Constituyente.

Las declaraciones de Marcó habían provocado una inmediata repercusión interna en el Arzobispado, según las fuentes, puesto que resultaron contradictorias con el mensaje que el propio cardenal Bergoglio había transmitido el domingo pasado en Luján.

En ocasión de la homilía que ofreció en la Basílica de Luján, al cierre de la peregrinación, el cardenal instó a "erradicar el odio y la discordia" porque sostuvo que en la Argentina es necesario "vivir como hermanos".

La expresión del director de Prensa del Arzobispado tuvo que ver con la situación planteada en Misiones, donde un movimiento encabezado por el saliente obispo de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, se opone a la modificación de la Constitución que impulsa el gobernador Carlos Rovira.

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