29 de diciembre 2005 - 00:00

Kirchner inició el casting para "su" Quijano para 2007

Ricardo Colombi
Ricardo Colombi
En medio del fuego crítico de la oposición, Néstor Kirchner encontró ayer un remanso: un jefe radical, gobernador hasta hace pocos días, le ofrendó ayer su respaldo y le prometió que confeccionará en el Congreso nacional un bloque pro K de radicales disidentes.

La cita estaba pautada de antemano, pero la visita del correntino Ricardo Colombi a la Casa Rosada adquirió una relevancia adicional porque, como nunca, Kirchner anima un feroz entredicho con los partidos de la oposición, entre ellos, la UCR.

Al gobierno le calzó como un guante: Colombi charló 45 minutos con el patagónico, pocas horas después de que éste reprochara con desdén y mordacidad las quejas del ARI, PRO, el socialismo y el radicalismo contra el plan oficial para achicar el Consejo de la Magistratura.

Aprovechando la gambeta de Colombi, Kirchner podrá alardear de que no toda la UCR lo combate y, sobre todo, encontraría un socio en Diputados si, como prometió, el correntino digita una bancada funcional al gobierno que arrimaría entre cinco y seis votos.

El expediente Colombi transparenta, además, la tórrida interna del radicalismo entre los partidarios, de sintonizar con la Casa Rosada -donde milita, entre otros, Julio Cobos- y los que empujan una postura anti-Kirchner, ala que encarna el jefe de la UCR, Roberto Iglesias.

Ayer, como si se tratara de mundos paralelos, mientras el correntino se fotografiaba con el Presidente, el Comité Radical ametrallaba con reproches al gobierno. Estos episodios obligan a repasar comportamientos recientes y a delimitar las posiciones de cada sector. A saber:

• En octubre, Colombi ensayó una alianza con el PJ en Corrientes y, apoyado en su apellido, logró que su primo Arturo sea electo gobernador. Fue un primer bosquejo de transversalidad que, en realidad, se urdió en 2000 de la mano del ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa -de quien ahora se mofa Kirchner- Cristian Colombo y Eduardo Duhalde. El ensamble se bautizó Frente de Todos, sello que usará Colombi para nombrar su bloque unipersonal en Diputados y que, según le dijo a Kirchner, engordará en los próximos meses con media docena de legisladores para acompañar las iniciativas del gobierno.

• Pro kirchnerista, el correntino fracasó en la intentona de convertir a la UCR en un socio del gobierno en una concertaciónpolítica global. Se impuso, al final, la tendencia empujada por Iglesias y por
Angel Rozas, aunque Colombi inscribió a un delegado suyo, Miguel Angel Insfrán, en la vicetercera del Comité Nacional. Cobos, el otro gobernador cercano a Kirchner -también se mueve en esa franja el santiagueño Gerardo Zamora-, priorizó la calma provincial y respaldó la proclamación de Iglesias, su coterráneo.

• En realidad, aunque el acuerdo no está consumado,
Colombi alimentó ayer una aventura que figura en el cajón de arena de Kirchner: que en 2007, su vicepresidente sea un radical. Emularía así a Juan Domingo Perón, un innovador en eso de los armados transversales. Por tanto, el correntino se anotó ayer para competir en la carrera para ser el Juan Hortensio Quijano de Kirchner, un sitio que el gobierno preferiría dar a Cobos, pero éste, reforzando la analogía histórica -oportuna en estos días, con los jefes opositores se juntaron contra el gobierno y dando, así, letra para que Aníbal Fernández y Luis D'Elía los emparden con la Unión Democrática-, podría convertirse en el Amadeo Sabatini del tercer milenio, aquel caudillo radical cordobés que rechazó la oferta de Perón para ser su vice. Colombi puede citar un dato catastral que lo endulza: Quijano, como él, era correntino.

• Primer radical de peso que se arrima, sin culpa, al fuego oficial,
Colombi (¿podría, en poco tiempo, sumarse a Compromiso K, el grupo que alienta Carlos Zannini?) no está sólo: otros mandatarios -citados más arriba- y un grupo, numeroso, de intendentes bonaerenses alientan un acercamiento con Kirchner. Iglesias fundamentó, días atrás, esos coqueteos: dijo que se acerca por «temor» al castigo presidencial o por «conveniencia» para obtener obras y asistencia. Algo de esto último -aunque en su entorno juran que es sintonía con el rumbo del gobiernoexistió en el caso de Colombi: ayer, el correntino habló con Kirchner sobre la situación financiera de Corrientes, que acumula una deuda de $ 2.200 millones, fruto de una accidentada serie de tropiezos políticos administrativos en esa provincia del litoral.

Ningún gesto, como se ve, es gratuito: además de la zanahoria de ser el próximo
Quijano, Colombi tiene una urgencia financiera que sólo podría aplacar la billetera oficial.

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