8 de mayo 2003 - 00:00

Kirchner, con Lula, que le da trato casi oficial

El presidente de Brasil produjo en las últimas horas varios hechos resonantes, pero que bien vistos buscan provocar más efectos de imagen que resultados concretos. • El anuncio de un adelanto para exportadores argentinos, cifrado en u$s 1.000 millones, causó sorpresa. Pero su alcance se diluye ya que en Brasil se insiste en que el tema no es de concreción inminente (se seguirá tratando a mediados de mes). Además, alcanzará sólo al comercio bilateral (algunos sospechan que terminará beneficiando a las empresas brasileñas que exportan desde la Argentina, tal como ocurría con los créditos italianos de la década pasada), tendrá costo (Libor más 1,5% o 2%, aún se negocia) y para ser viable obliga a Brasil a reformar la carta del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social. • En tanto, Lula Da Silva recibirá hoy a Néstor Kirchner, quien busca con el encuentro promocionarse como virtual presidente. El gesto del brasileño es inusual por darse en medio de una campaña electoral, pero en realidad nunca ocultó sus preferencias, al punto de que -impedido de decirlo por sí mismo- varios de sus ministros aseguraron aun antes de la primera vuelta que el santacruceño era su candidato preferido. • Por último, Lula nombró ayer por primera vez a un juez negro para la Corte Suprema. El gesto -cargado de simbolismo- implica un claro progreso para la sociedad brasileña. Pero su alto impacto opacó el hecho de que en realidad fueron tres los magistrados introducidos por Lula en el alto tribunal en sólo dos días. El dato es clave: en la Corte se dirimirá el destino de las reformas previsional y tributaria que se apuran en el Congreso.

"Néstor Kirchner recibirá hoy en Brasilia el mismo tratamiento diplomático que hace algunas semanas tuvieron los dirigentes salvadoreños del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Además, va a ser invitado a formar parte de lo que Luiz Inácio Lula Da Silva bautizó 'El nuevo espacio latinoamericano', y que integran por ahora él mismo y Hugo Chávez en Venezuela, al que quiere sumar a Ricardo Lagos de Chile y Tabaré Vázquez en Uruguay si gana las elecciones." Un funcionario de la Cancillería argentina, que estuvo trabajando a destajo en la organización directa del viaje del candidato oficial de Eduardo Duhalde a Brasilia, explicó con esta frase que tiene que esperar hoy el argentino más allá de la foto electoral que conseguirá con las banderas de los dos países como marco.

Para esta mañana Lula tiene preparado un acto muy cercano a las audiencias que se organizan para los jefes de Estado, pero sin los contenidos oficiales. Esto es, sin ningún tipo de condecoraciones o declaraciones oficiales. Sin embargo, habrá un gesto importante. Luego de la reunión organizada para las 11, habrá una foto con Lula con las banderas de los dos países detrás y después, dentro del Planalto, Kirchner dará una conferencia de prensa, distinción que hasta ahora sólo tuvieron los jefes de Estado que visitaron la Casa de Gobierno y los del FMLN.

• Ministro estrella

Para que no se relacione sin mayores vueltas la visita de Kirchner con un acto oficial del Poder Ejecutivo, éste no se alojará en la residencia oficial del embajador Juan José Uranga, que manejará uno de sus últimas tareas en la capital brasileña. El que sí visitó la embajada argentina es Roberto Lavagna, integrante estrella de la delegación, que anoche tuvo una cena con el ministro de Hacienda Antonio Palocci en la sede diplomática y donde coincidieron en que por ahora los proyectos de integración monetaria son buenos para demostrar voluntad de profundización del Mercosur, pero poco reales a la hora de llevarlos a la práctica.

Es difícil incluso que Kirchner visite aunque sea por minutos la embajada argentina. Está alojado en el Kubitschek Plaza Hotel, un cinco estrellas ubicado en el barrio de los hoteles de la capital brasileña, rodeado por Lavagna, Alberto Fernández y su jefe de prensa Miguel Núñez; y luego del encuentro con Lula irá directo al aeropuerto para viajar a su última escala diplomática en Santiago de Chile donde lo recibirá mañana Ricardo Lagos.

La misma fuente de la Cancillería argentina opinó que también el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino hubiera intentado tramitar una posible reunión entre Lula y Carlos Menem en Brasilia porque «es función de esta cartera hacerlo». Sin embargo, dijo también que en esa gestión le hubiera recomendado al argentino que no tenga muchas esperanzas de que el brasileño tenga algún lugar en su agenda para recibirlo, y mucho menos que le dé el tratamiento que hoy tendrá Kirchner. Está claro que fuera de jefes de Estado, a los que tiene la obligación de recibir, Lula sólo se reúne con los políticos que él considera ideológicamente cercanos. Por eso se reunió con los dirigentes del FMLN, que abandonaron la lucha armada y se van a presentar a las elecciones de El Salvador como una izquierda democrática, se entiende en la embajada de Brasilia.

De todas maneras, ayer Menem dio su versión de los hechos. Dijo que nunca pidió una reunión con Lula y confesó, durante su almuerzo con
Mirtha Legrand, que tiene mejor relación con Fernando Henrique Cardoso, «con los que lanzamos el Mercosur»; y especuló con que quizás haya sido esta cercanía la que hizo que Lula lo haya vinculado con lo peor de América latina en algún momento.

Más allá de los dibujos políticos e ideológicos que Lula imagina para la Argentina si gana
Néstor Kirchner las elecciones, habrá una especie de ofrenda por parte del brasileño. Se trata de las precisiones oficiales sobre el fondo de 1.000 millones de dólares que desde el gobierno de Lula se pondrán a disposición para fomentar el comercio bilateral. La novedad que recibirá Kirchner hoy es que parte de ese dinero irá para la puesta en funcionamiento de algunas obras de infraestructura en la que están involucrados los dos países. Sabe Lula que estas ideas coinciden con los bastante ambiguos anuncios de campaña de Kirchner sobre la intención de convertirse en una especie de Roosevelt latinoamericano para la Argentina. En realidad, el dinero que Brasilia pondrá a disposición para obra pública bilateral forma parte de los planes que Brasil está negociando con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dentro de un «plan de infraestructura» general para la región que el banco que dirige Enrique Iglesias presentó en 2000 y que fue bendecido en su momento por Fernando Henrique Cardoso.

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