¿Quedará José María Díaz Bancalari, enceguecido por augurios borrosos de 2007 de marquesina, en los legajos del PJ como el coronel que lo llevó a una emboscada? ¿O al «Mono» de San Nicolás le espera un destino de mesías, de salvador de un partido en caída libre?
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Por estas horas, Bancalari goza, convencido de que la opción correcta es la segunda: Néstor Kirchner lo agregó a la comitiva que viajó a Austria, lo empardó con Alberto Balestrini y lo sentó en la butaca que estaba reservada para Agustín Rossi, jefe del bloque FpV.
En Viena, el titular del PJ hasta se animó a actuar como vocero (descartó cumbre Kirchner-Tabaré) y, junto al patagónico, sonrió como en los días en que se suponía escolta de Cristina Fernández en la dupla bonaerense, aunque luego aterrizó al lado de Chiche Duhalde.
Ahora, Bancalari espera otro milagro: que los tropiezos del santafesino Rossi en el bloque lo catapulten algún día no muy lejano como mandamás de una bancada unificada, que englobe a los dos oficialismos: el Frente para la Victoria y el Peronismo Federal.
Por ahora, eso no ocurrirá: la decisión que escucharon los operadores que reciben indicaciones de la Casa Rosada es no ejecutar la unificación legislativa, por el contrario mantener la autonomía de los bloques y preservar, más allá de sus errores, a Rossi.
De todos modos, Bancalari se ilusiona cuando ve avanzar otro proceso, también digitado desde Presidencia, y que consiste en apurar el ensamble entre las franquicias del PJ y el FpV en la provincia de Buenos Aires, mecanismo que se comenzó a ejecutar sin pausa.
En función de cómo avance esa instancia, al nicoleño lo espera el podio o el cadalso. Lo primero lo espera si, como cree el bancalarismo, el PJ se convierte en puntal del Frente para la Victoria; lo segundo lo acecha si en la fusión, el FpV se devora al PJ.
Precisiones
Kirchner, hasta ahora, dio señales precisas: «No hay que confrontar con el peronismo», dijo a los que debían escuchar. Rápido, Felipe Solá convocó a intendentes rivales como Jorge Rossi y Baldomero Alvarez; y Julio Pereyra se puso a diagramar una Liga de Intendentes PJ-FpV.
En paralelo, los diputados Carlos «Cuto» Moreno y Dante Dovena actuaron como enlace con caciques del posduhaldismo, y Alberto Fernández se sumó a una sobremesa con la cúpula del PJ que, a su vez, invitó al FpV a una cumbre en Coronel Suárez el 19 de mayo.
El fin último es que unos y otros aporten a «la plaza del sí» del 25 de mayo y, a mediano plazo, se encolumnen con el plan oficial de reelección de Kirchner. Inquieto, Dovena incorpora al combo la candidatura de Cristina Fernández para la gobernación bonaerense.
Los carteles luminosos orientan hacia la fusión que, sin embargo, se lee de dos modos diferentes: el kirchnerismo puro -tanto como el felipismo- suponen que el PJ será absorbido por el FpV mientras que el peronismo imagina una mixtura entre iguales.
Ensayo
Todo indica, en esta instancia, que Kirchner ensayará en la provincia lo que pretende sea el modelo para aplicar en el plano nacional: capturar el sello PJ, con su mística y su peso como herramienta electoral, como una porción más del kirchnerista FpV.
A diferencia de la trinchera que Adolfo Rodríguez Saá quiere armar en el PJ nacional, Bancalari no sólo no pone trabas sino que alienta la fusión, intoxicado por la ilusión de volver a ser jefe del oficialismo o que le reserven un hueco en las boletas del 2007, año que deja la banca.
En tanto, el kirchnerismo se ordena:
Días atrás, el dueto Moreno-Dovena se lanzó a confeccionar una especie de orgánica informal del FpV bonaerense, limitado por ahora al ámbito legislativo, donde estaráncomo delegados además de estos dos diputados, el ex duhaldista Mariano West y la anibalista María Teresa García. A ese grupo se sumarán un trío de diputados provinciales y otro de senadores provinciales. Nadie lo dice pero de ahí a que se incorporen emisarios por los intendentes y el gobierno provincial, hay un paso y se estaría ante una «orgánica» de hecho del FpV que permitiría organizar el crecimiento caótico del kirchnerismo y, siquiera por omisión, ponerle límites al PJ oficial de Bancalari y Hugo Curto.
Asimismo, con Kirchner como «gobernador del conurbano» -frase mítica que acuñó Solá en una tarde de tristeza- y el kirchnerismo organizado se podrá avanzar en la fusión con el PJ, proceso que tuvo expresiones simbólicas como el acto por el nacimiento de Eva Perón que compartieron Bancalari, Dovena, Graciela Camaño y Carlos Caterbeti en San Martín, expresión anecdótica del ensamble entre los rivales del 23 de octubre.
Traducción: la conversión al kirchnerismo no les garantiza que sus distritos están alambrados. Ni los ministros pueden dormir tranquilos: anoche, el fragmento CK que ordena Carlos Kunkel, se lanzó en Quilmes de la mano de Francisco «Barba» Gutiérrez, con la expectativa de aspirar a la intendencia en 2007. En ese municipio, gobierna Sergio «Chino» Villordo, enlazado al ministro de Interior, Aníbal Fernández.
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