15 de diciembre 2005 - 00:00

Kirchner programa captura de la CTA

Uno de los últimos refugios del centroizquierda crítico a Néstor Kirchner, la CTA de Víctor De Gennaro, apareció en los planes de expansión del gobierno: un grupo de gremios alineados con la Casa Rosada buscará poner en sintonía a esa central con los planes oficiales.

Como hizo el Presidente con Hugo Moyano, pero por otros medios -¿menos onerosos?-, el kirchnerismo intentará capturar el control político e ideológico de la CTA para, de ese modo, ampliar el abanico de sindicatos que se encolumnan o someten al designio oficial.

La maniobra comenzará a operarse mañana cuando la franquicia CTA de la provincia de Buenos Aires sesione en el microestadio de Lanús y las tribus con sello K pretendan que se difunda un documento expresando el respaldo a las políticas oficiales.

•Posiciones

Como en la CGT, en la CTA hay posiciones encontradas sobre Kirchner. La central que conduce De Gennaro, con fuerte presencia de los estatales de ATE, tuvo posturas críticas y su jefe refresca, cada tanto, el reclamo sobre mejorar la distribución del ingreso.

Pero en este caso, a diferencia de la mesa de Azopardo, anidan grupos de izquierda y centroizquierda, sector del arco ideológico que Kirchner quiere dominar de punta a punta.

En la CTA conviven, por caso, socios de Elisa Carrió y laderos del socialista Hermes Binner y fue, tiempo atrás, el laboratorio donde se pergeñó el armado de un bloque progresista para confrontar con el gobierno.

Aquel ensayo, conocido como Encuentro de Rosario -del que participó
De Gennaro, como uno de sus promotores principales, junto a Binner, el banquero Carlos Heller y la monja Marta Pelloni, entre otros-, tropezó en su formato electoral, pero sus cenizas perduran.

El kirchnerismo quiere, entonces, apropiarse de ese continente y convertirlo en territorio propio. Para eso, el sector que comanda
Edgardo Depetri -diputado nacional por el FpV-junto a grupos piqueteros empujarán para que la CTA suscriba un texto de apoyo al Presidente. O, al menos, que no exprese una crítica furiosa al gobierno.

De esa avanzada también participará la Federación Tierra y Vivienda (FTV), de
Luis D'Elía, grupo del que proviene el actual secretario general de la CTA Buenos Aires, Juan José Cantiello, diputado provincial y mano derecha del piquetero de La Matanza.

El valor estratégico de esta jugada es clave: en marzo próximo se realizará el Congreso Nacional de CTA. La cita en Lanús es, entonces, la preliminar de una maniobra de captura mayor y que podría coronarse cuando, en agosto de 2006, se elijan nuevas autoridades de la Central.

• Rol

Está todavía por verse qué rol jugará De Gennaro, quien tuvo un momento de extrema cercanía a Kirchner cuando el Presidente, a fines del año pasado, le prometió que gestionaría el reconocimiento formal de la CTA como central sindical paralela a la CGT.

Como ese plan fracasó, por presión de Azopardo o porque
Kirchner lo pensó desde el primer momento como arma para alinear a la CGT, De Gennaro se distanció de la Casa de Gobierno y se arrimó a los grupos del ARI, el socialismo y el PC que propugnan un perfil crítico.

Ese es, entonces, el bloque que aún con diferencias internas intentará frenar la avanzada de los kirchneristas. El «scrum» opositor lo conforma
Ariel Basterio, aeronáutico del PS; el PC Víctor Mendivil, de Judiciales, y el economista y diputado Claudio Lozano.

Se suman además el sector de CTERA, de donde provienen los aristas
Marta Maffei y Eduardo Macaluse; los piqueteros del MTL, comunistas ortodoxos que ordena Carlos Chile y sobre todo el gremio ATE, pilar de CTA, que capitanea Pablo Michelli y martilla con reclamos salariales al gobierno.

Tuvieron algunas fugas: el sector de SUTEBA, de
Hugo Yasky -rama bonaerense de la CTERA-fue hipnotizado por el gobierno que le mostró la zanahoria de la Ley de Financiamiento Educativo que Daniel Filmus presenta como la panacea de todos los problemas presupuestarios.

• Incógnita

Cómo actuará De Gennaro es una incógnita. Por lo pronto, el líder de la CTA está dedicado a evitar rispideces entre esos grupos antagónicos. Es una actitud de manual: no aparecer amparando a ninguna de las posiciones que forcejean a su alrededor.

Los que leen debajo del agua interpretan que su distanciamiento del frustrado Encuentro de Rosario marca una tendencia, pero aun así parece sobrevenir una postura que De Gennaro no vería con desagrado: destacar bondades del gobierno pero al mismo tiempo marcar falencias.

Puede, entonces, triunfar la doctrina D'Elía:
«Hacer kirchnerismo pero no kirchnerismo bobo». ¿Es suficiente eso para el Presidente?

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