Kirchner recibe a CGT única pero no aísla a De Gennaro
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Hugo Moyano, integrante del triunvirato que asumió ayer en la CGT unificada, dialoga con Gerónimo Venegas (UATRE) y con el secretario general saliente, Rodolfo Daer.
«Ahora que estamos unidos, el Presidente ya no tiene más excusas para no recibirnos» bravuconeó, por radio, Daer, recordando que tuvo que remar seis meses antes de que, en diciembre pasado, Kirchner lo anotara como invitado al despacho presidencial.
• Libreto
Hubo, como anticipo, mensajes desde la CGT única. «No haremos colaboracionismo», dijo ayer por la mañana Moyano pero, punto y seguido, calcó el libreto oficial sobre el «agotamiento» de las protestas piqueteras. La noche anterior, había cruzado elogios por teléfono con Kirchner.
Susana Rueda, la dama de Santa Fe que aterrizó en la cúpula, fue menos dulce.
Festejó algunas «actitudes» de Kirchner respecto de la política exterior y de la negociación de la deuda externa pero planteó que queda «mucho por discutir» sobre «distribución de la riqueza».
Ese mismo título deslizó De Gennaro en la charla con Kirchner, la noche del miércoles, cuestión con la que machaca la CTA sin lograr, más allá de la cumbre bilateral entre su jefe y el presidente, que le agenden un encuentro oficial.
Hace dos meses dejaron un pedido de audiencia en la Casa Rosada y, como no tuvieron respuesta, el lunes volvieron a faxear otro pedido. Cruje, por momentos, la CTA porque ni De Gennaro, ni D'Elía ni Edgardo Depetri, representan a todas las voces que se escuchan en esa mesa sindical.
De todos modos, la CTA obligó a Moyano a incluir un tema sensible en la agenda: el pedido de aumento del salario mínimo, que el gobierno dice que planea para setiembre, luego de la revisión de metas del FMI.
Ayer, el camionero consideró «ineludible» que se convoque al Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil. En ese punto, el «amontonamiento de dirigentes» que Lingeri negó sea la CGT, aparece con una postura unificada, fenómeno que no se repite con otros temas, por caso piqueteros.
«Todos los dirigentes sindicales sin excepción están convencidos de que la única forma de tener fuerza para resolver los problemas de los trabajadores, es justamente con la unidad», aportó
Moyano. Es probable, que esa sea la frase que más inquiete al Kirchner.




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