7 de mayo 2003 - 00:00

Kirchner tienta apoyos radicales

Con red de trama gruesa, Néstor Kirchner continúa de colecta. En «Casa Cruz», especie de nueva meca multipartidaria, el sureño embolsó ayer respaldos diversos: un gobernador ex aliancista, un puñado de lopezmurphystas y una delegación de adolfistas cordobeses.

Fauna variada sumó Kirchner sin esperar gestos o señales de Eduardo Duhalde. De todos modos, las tarjetas para entrar en el edificio de 25 de Mayo al 279 las reparte Juan Carlos Mazzón, en su doble función de armador kirchnerista y operador presidencial.

Esa diversidad siembra un problema a futuro: en algunas provincias, para la elección local tendrá varios candidatos. En Buenos Aires ya tiene dos: Felipe Solá del PJ y Eduardo Sigal, frentista que se acopló a Kirchner hace tiempo y presentó boleta propia en la provincia.

Y hoy se sumará un tercero: este mediodía, el vecinalista Aladino Benassi -un candidato menor en la grilla bonaerense pero que representa a una porción de los partidos municipales-también firmará el acta de apoyo formal a la fórmula Kirchner-Daniel Scioli.

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Con antigüedad distinta, Solá y Sigal han aportado a la construcción del triunfo de Kirchner. Solá es el candidato del PJ en Buenos Aires y Sigal, senador que entiende los dobleces del rubro seguridad, parece tener un asiento asegurado en un eventual gabinete de sureño.

En eso, Kirchner copió los vicios de Carlos Menem: como el riojano -que tiene tres candidatos a gobernador que, encima, se tirotean entre sí- a la hora de recolectar acompañamientos, el santacruceño recibe de brazos abiertos. El viejo refrán de la dentadura del caballo.

Lo mismo puede ocurrir en Córdoba. Ayer, en su despacho de Casa Cruz, el santacruceño recibió tres comitivas cordobesas: dirigentes vecinalistas, radicales que impulsaron a
Ricardo López Murphy y peronistas adheridos al Movimiento Nacional y Popular (MNyP) de Adolfo Rodríguez Saá.

Los peronistas y vecinalistas coquetean con
José Manuel de la Sota -que en los últimos días salió a vocear sondeos anunciando el triunfo de Kirchner-, mientras los radicales que empujaron a López Murphy tienen que impulsar, sólo por responsabilidad partidaria, la postulación de Oscar Aguad.

Este quedó como candidato oficial de la UCR luego de la muerte de
Ramón Mestre pero, entre los jefes comunales, no genera simpatías porque mandó armar en algunos municipios listas vecinalistas que perjudicarán a los postulantes locales del radicalismo.

A pesar de eso,
Aguad se filtró ayer en la delegación y quiso meterse en la reunión para llevarse a Córdoba una foto con Kirchner. Pero éste, en un gesto no menor hacia De la Sota, lo dejó literalmente afuera. ¿Cómo se ordenará ese rompecabezas? Es difícil de predecir.

Sobre el atardecer,
Kirchner dedicó su última postal a Waldino Acosta, gobernador en ejercicio de San Juan, luego de la caída en desgracia de Alfredo Avelín. Allí también podría haber alguna atropellada: el sanjuanino José Luis Gioja fue uno de los primeros senadores en sostener a Kirchner.

El actual presidente del Senado es candidato no formal a gobernador de su provincia y deberá lidiar con Acosta -ex delarruista que aún no oficializó su pretensión-en las elecciones provinciales pautadas para setiembre u octubre de este año.

En ese toreo, se presume,
Kirchner asistirá a Gioja. Lo mismo vale para el caso cordobés: al final, todo indica que el sureño -si es presidente-va a apuntalar a De la Sota. ¿Para qué entonces Aguad y Acosta se subieron a un avión para jurarle apoyo a Kirchner? Supervivencia quizá.

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