16 de julio 2004 - 00:00

Kirchner, entre un plebiscito y otro, viaja a Bolivia y a Venezuela

Hugo Chávez espera a Néstor Kirchner en Isla Margarita para participar de una cumbre de empresarios de Venezuela y la Argentina. El encuentro, aunque no se diga, se anotará en los actos de campaña por el referéndum de revocatoria de mandato que tendrá lugar en agosto próximo.
Hugo Chávez espera a Néstor Kirchner en Isla Margarita para participar de una cumbre de empresarios de Venezuela y la Argentina. El encuentro, aunque no se diga, se anotará en los actos de campaña por el referéndum de revocatoria de mandato que tendrá lugar en agosto próximo.
Néstor Kirchner tocará la semana próxima los dos nervios políticos más sensibles de la región. El jueves estará en La Paz, donde se reunirá con su colega boliviano Carlos Mesa, quien habrá atravesado para esa altura -seguramente victorioso, según dicen las encuestas- las grandes aguas del plebiscito sobre las exportaciones de gas de su país. Desde Bolivia volará hasta Venezuela para entrevistarse con Hugo Chávez. Kirchner participará en la Isla Margarita de una rueda de negocios programada con mucha antelación, pero a la que, en principio, sólo asistirían el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado.

En Venezuela, la consulta popular está por venir -tendrá lugar el 15 de agosto
próximo-, y la presencia de colegas presidenciales forma parte de la campaña de Hugo Chávez para enfrentar las urnas.

El perfil y la significación política de Mesa y de Chávez son distintos, pero en ambos casos se trata de presidentes de países que se han convertido en piezas importantes de la ecuación energética argentina. Es de suponer que en Bolivia el «sí» a la exportación de gas (articulado en cinco preguntas con distinto grado de aprobación) habrá ganado y que eso le dará oxígeno a su débil presidente. Que las cosas terminen siendo así parece clave para Kirchner. Primero, porque él ha expresado con el apoyo al gobierno boliviano un trato amistoso con la administración de George W. Bush. En Washington, el poder de Mesa es una ficha que debe ser mantenida en pie, si no se quiere la caída de un complejo dominó por el avance del indigenismo más duro.

La segunda razón por la que el Presidente debe desear un resultado positivo del plebiscito es que de él depende la importación por parte de la Argentina del gas boliviano. El 21 de abril, Kirchner y Mesa firmaron un acuerdo de venta de gas a la Argentina ( condicionado a que el comprador no podría revenderlo a Chile). Ese contrato podría perder vigencia según sea el resultado de las urnas este domingo.
No debe olvidarse que por la oferta de gas boliviano se realizará en la Argentina un megagasoducto. Hasta ahora, ese proyecto tuvo la forma de una iniciativa privada del grupo Techint, pero los reparos que ha provocado en la oposición al gobierno y entre los mismos asesores legales de la Secretaría de Energía aconsejaron a esa holding a preferir que se realice una licitación (que igual los Rocca están seguros de ganar, claro).

• Observación

Además de meditar sobre la conveniencia y el riesgo de los plebiscitos -materia siempre interesante para presidentes a los que les va mejor con la opinión pública que con la clase política-, Kirchner observará en La Paz el modo en que el gobierno de Mesa cooptó a un sector de los cocaleros: Evo Morales, como una especie de Luis D'Elía del altiplano, se plegó al gobierno en casi todos los puntos del plebiscito, pagando el costo de que lo expulsaran de la CGT.

El viaje a Venezuela estará rodeado de otros significados
, más inquietantes. En principio, le quitará un argumento de Kirchner en sus diálogos con la administración de los Estados-Unidos. La última vez que George W. Bush le hizo notar su animadversión al militar caribeño, el Presidente le contestó que él no había visitado jamás Venezuela. En realidad, Kirchner no tenía pensado ir a la I Macro Rueda Binacional de Negocios, pero Chávez lo convenció en su última visita a la Argentina, la semana pasada (para la cumbre del Mercosur), de que visitara su país. Las conversaciones entre ambos tienen una agenda más que nutrida. Por un lado, Venezuela se convirtió en proveedor de fueloil y tal vez el Presidente conozca al que llevó adelante toda la operación: el titular de PDVESA y ex guerrillero, Alí Rodríguez, a quien sus detractores identifican con una comercializadora de combustibles asociada también con Marc Rich. Esos detractores son los mismos que afirman que el fueloil importado desde la Argentina costó 50 millones de dólares más de lo debido. Guerras habituales en el ambicioso mundo de la energía a las que Kirchner y Chávez, dos líderes ligados a los hidrocarburos, están más que acostumbrados.

• Petroleras

El otro motivo de conversación entre los dos presidentes serán las obras de ingeniería náutica que el gobierno de Venezuela pretende encarar en el Astillero Río Santiago. El objetivo es verdaderamente innovador: hubo una petrolera internacional que ya intentó fabricar barcos utilizando la infraestructura de esa empresa, pero llegó a la conclusión de que su capacidad sólo alcanzaría para construir un par de barcazas. Es cierto que Chávez nunca dijo que haría barcos en Río Santiago. Afirmó, más modestamente, que sería muy lindo hacerlos. Sobre estas posibilidades se hablará con más precisión en Isla Margarita (dicen que hasta se firmará un convenio). Además, habrá reuniones múltiples con empresarios que tienen previsto participar de ese simposium de negocios.

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