Kirchner, entre un plebiscito y otro, viaja a Bolivia y a Venezuela
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Hugo Chávez espera a Néstor Kirchner en Isla Margarita para participar de una cumbre de empresarios de Venezuela y la Argentina. El encuentro, aunque no se diga, se anotará en los actos de campaña por el referéndum de revocatoria de mandato que tendrá lugar en agosto próximo.
En Venezuela, la consulta popular está por venir -tendrá lugar el 15 de agosto próximo-, y la presencia de colegas presidenciales forma parte de la campaña de Hugo Chávez para enfrentar las urnas.
La segunda razón por la que el Presidente debe desear un resultado positivo del plebiscito es que de él depende la importación por parte de la Argentina del gas boliviano. El 21 de abril, Kirchner y Mesa firmaron un acuerdo de venta de gas a la Argentina ( condicionado a que el comprador no podría revenderlo a Chile). Ese contrato podría perder vigencia según sea el resultado de las urnas este domingo. No debe olvidarse que por la oferta de gas boliviano se realizará en la Argentina un megagasoducto. Hasta ahora, ese proyecto tuvo la forma de una iniciativa privada del grupo Techint, pero los reparos que ha provocado en la oposición al gobierno y entre los mismos asesores legales de la Secretaría de Energía aconsejaron a esa holding a preferir que se realice una licitación (que igual los Rocca están seguros de ganar, claro).
El viaje a Venezuela estará rodeado de otros significados, más inquietantes. En principio, le quitará un argumento de Kirchner en sus diálogos con la administración de los Estados-Unidos. La última vez que George W. Bush le hizo notar su animadversión al militar caribeño, el Presidente le contestó que él no había visitado jamás Venezuela. En realidad, Kirchner no tenía pensado ir a la I Macro Rueda Binacional de Negocios, pero Chávez lo convenció en su última visita a la Argentina, la semana pasada (para la cumbre del Mercosur), de que visitara su país. Las conversaciones entre ambos tienen una agenda más que nutrida. Por un lado, Venezuela se convirtió en proveedor de fueloil y tal vez el Presidente conozca al que llevó adelante toda la operación: el titular de PDVESA y ex guerrillero, Alí Rodríguez, a quien sus detractores identifican con una comercializadora de combustibles asociada también con Marc Rich. Esos detractores son los mismos que afirman que el fueloil importado desde la Argentina costó 50 millones de dólares más de lo debido. Guerras habituales en el ambicioso mundo de la energía a las que Kirchner y Chávez, dos líderes ligados a los hidrocarburos, están más que acostumbrados.




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