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10 de agosto 2006 - 00:00

Kirchnerismo, sin candidato aún, lanzó campaña en Capital

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Alberto Fernández
Estuvieron funcionarios y ministros de variados rubros, legisladores y adherentes, peronistas y agregados radicales o exiliados del ARI, rodeando ayer a Alberto Fernández en lo que dio en llamarse la oficialista «concertación porteña».

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En el salón de un sindicato del barrio de Once de la Capital Federal, el jefe de Gabinete dio cita para presentarse como presidente del Instituto para la Victoria, que emula un gabinete porteño virtual y que para muchos constituyó el lanzamiento de las mediciones Fernández.

Claro, como no habrá internas sino el dedo de Néstor Kirchner para definir postulante 2007 al principal sillón de la Ciudad de Buenos Aires, la carrera será por sumar puntos en los sondeos. Aunque, antes de ingresar, Fernández dijo, con respecto a quién será el elegido, que «tenemos muy buenos candidatos que quieren serlo como Bonasso, Scioli y Filmus». Los tres estaban en primera fila ayer.

Fernández aprovechó para lucir las últimas adquisiciones del gobierno para engrosar su tropa y las que ya tenía en la Ciudad. Es así que junto a él como presidente del Instituto para la Victoria, serán directores ejecutivos, Fernando Melillo (ex ARI), José Nun, Mercedes Marcó del Pont, Matías Barroetaveña (ex Béliz), Juan Manuel Abal Medina (ex Frepaso) y Miguel Pesce (UCR).

Melillo, el último en pasarseal oficialismo tras abandonarla presidencia del ARI Capital, dijo que su presencia allí era «coherente», algo que avaló Fernández. Para el legislador porteño «después de 20 años de militancia en el peronismo, 10 en el Frente Grande y 4 en el ARI» resultaba «coherente» estar sentado allí, explicando con aritmética su libro de pases. En cambio Fernández se aferró a que en su adolescencia militaban los dos en la
UES.

  • Reencuentro

    El acto empezó con casi dos horas de retraso, que sirvió para el reencuentro. Por caso con Melillo y Nilda Garré o Graciela Ocaña, en definitiva ex Frepaso y ex ARI. Hasta estuvo, para sumar procedencias en la cuenta de Fernández-, política que intenta el ex mandatario desde la vida doméstica.

    Para alivio de la larga espera, después, los siete de la mesa fueron breves. Se destacó la sencillez de Pesce, el ex secretario de Hacienda de Ibarra, hoy vicepresidente del Banco Central. Arrancó con que era radical y comparó la «concertación» que anima el gobierno con los avatares que vivió como funcionario porteño cuando hubo que refinanciar la deuda de la Ciudad en la crisis de 2002. «Teníamos pocos votos y necesitábamos 40, pero por suerte estaban Alberto Fernández, Julio (Vitobello) o «Guille» (Oliveri, secretario de Cultos)», dijo para graficar que aquel acuerdo también «fue plural».
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