27 de marzo 2008 - 00:00

Kirchnerismo lanzó en el Senado apoyo a Cristina

No fueunasesiónviolenta. Apesar delos crucesentreoficialismoy oposición,huboacuerdoen noalimentarla crisis.JoséPampuropresidiócasi todoel debate.
No fue una sesión violenta. A pesar de los cruces entre oficialismo y oposición, hubo acuerdo en no alimentar la crisis. José Pampuro presidió casi todo el debate.
El gobierno consiguió ayer que el Senado aprobara una resolución de apoyo al gobierno en su pelea con los productores agropecuarios, pero que al mismo tiempo deja una puerta abierta al sector al llamar a una mesa de diálogo. En la misma sesión se discutieron todos los proyectos de la oposición, como pedidos de interpelación a Martín Lousteau o exigencias para que se diera marcha atrás con la suba a retenciones. Al final de la sesión, Miguel Pichetto comunicó que ninguna de las iniciativas de la oposición sería aceptada, e imponiendo la mayoría cerró con el apoyo a Cristina de Kirchner.

El kirchnerismo contó los votos en el recinto del Senado hasta último momento para asegurarse no tener problemas en la aprobación del proyecto de apoyo a la política agropecuaria de Cristina de Kirchner -que incluye, como en su símil de Diputados, un llamado al diálogo-que en realidad había sido redactado en la Casa de Gobierno y es casi igual al sancionado en la otra Cámara, salvo por la eliminación en el Senado de un párrafo donde se hace referencia a un «inevitable proceso de desabastecimiento».

El problema no fue una falta de disciplina partidaria en el bloque que maneja Pichetto, sino el temor de algunos senadores a la presión de los productores en sus provincias y la conciencia en algunos de la gravedad de la crisis. La sesión de los senadores fue, así, más tranquila de lo previsto, al punto que hasta sobrevoló el recinto un inusitada armonía para llevar el debate entre las bancas del oficialismo y la oposición.

  • Respaldo

  • De todas formas, el oficialismo no tuvo problemas finalmente para votar una resolución de apoyo al gobierno en la que los senadores expresaron «su total apoyo a las políticas de gobierno iniciadas el 25 de mayo de 2003 y profundizadas por nuestra Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner en pos de sostener un histórico proceso de crecimiento económico con inclusión social y redistribución del ingreso».

    En el segundo párrafo los hombres de Pichetto declaran su «rechazo al lock out patronaly a la medida de fuerza que vienen sosteniendo las entidades rurales desde el pasado 13 de marzo, afectando seriamente la libre circulación de personas y bienes, y causando directos perjuicios en el acceso de nuestra población a alimentos y otros productos fundamentales para el consumo familiar y la provisión de insumos para la producción argentina».

    En ese párrafo es donde está la diferencia con la declaración de Diputados, que a pesar de haber sido recibida también desde la Casa Rosada -una suerte de proyecto de apoyo al gobierno «llave en mano»-, incorpora la alusión al «inevitable proceso de desabastecimiento» que provocará la protesta agropecuaria.

    Finalmente, aparece también la exhortación al diálogo que el gobierno no hace pero que pide que el Congreso pronuncie cuando se llama a «las entidades rurales al levantamiento de la medida de fuerza y a la canalización de sus demandas a través de una mesa de diálogo que favorezca la búsqueda de consensos».

    La aprobación del proyecto fue el final de un debate en el que se discutieron todos los proyectos de la oposición y el oficialismo sobre el paro del campo y donde los primeros, obviamente, fueron sistemáticamente rechazados por el kirchnerismo.

  • Sin agresiones

    Por el radicalismo, el pampeano Juan Carlos Marino pidió la interpelación de Martín Lousteau «para discutir el nuevo esquema de retenciones a las exportaciones de granos». Todos los senadores, oficialistas y opositores, se manejaron casi sin agresiones en el recinto. Por eso Marino consideró que «el discurso de la Presidenta no ayuda al diálogo, está mal informada y asesorada». El tono subió cuando se acordó de Luis D'Elía y su «accionar patoteril y autoritario».

    «Estas medidas parecen más una maniobra improvisada y con afán recaudatorio que una solución a la situación actual del campo. Da rabia que ni siquiera consulten a los referentes del agro para tomar una decisión tan importante. Lo hacen a sus espaldas. Ya no sólo se quedan con los huevos, están matando la gallina que sostiene la economía del país», dijo.

    Inclusive, después de muchos meses sin mecionarlo, hasta Daniel Varizat fue protagonista en el recinto: «Lo más lamentable es que para nuestra Presidenta es un pecado tener una camioneta 4 x 4. Lo que no dice es que esas 4 x 4 son utilizadas por nuestros productores para producir en el campo y no para atropellar gente como lo hizo su amigo personal, el ex funcionario kirchnerista Daniel Varizat», dijo Marino. De todas formas, el pampeano poco pudo conseguir: el kirchnerismo nunca le hubiera entregado en bandeja la interpelación nada menos que al ministro de Economía.

    El socialista Rubén Giustiniani también bajó al recinto para pedir que se apruebe un proyecto similar al que la Coalición Cívica, el radicalismo y el PRO firmaron en Diputados y donde se llama a una mesa de diálogo entre las partes y se establece que el Consejo Nacional Agropecuario se siente a discutir la política de retenciones en base a la situación de producción de cada región. Obviamente, tampoco Pichetto habilitó que esa iniciativa fuera votada.
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