29 de octubre 2008 - 00:00

Kirchneristas ahora quieren dupla: Néstor y Alberto para 2009

Alberto Fernández
Alberto Fernández
Alberto Fernández se entregó anoche a un agasajo que le brindó a un centenar de fieles que en su nombre participaron en Entre Ríos del acto del 17 de octubre y para que quede claro llevaron globos gigantes con la inscripción de su nombre. Medita aún el ex jefe de Gabinete sobre las chances de presentarse a las legislativas del año próximo en una boleta capitalina, pero las posibilidades de ser bendecido por Néstor Kirchner para esos avatares van disminuyendo a medida que las dudas mantienen la boca cerrada de Fernández. Para más, en las próximas horas viajará a España, a dar un seminario en la Universidad de Salamanca (y hasta prevé una visita a Zapatero) y ese periplo, creen en el gobierno, no es oportuno cuando allí repercute en los mercados la decisión del gobierno de estatizar las AFJP, lo que precipitó la convulsión de la Bolsa en esa geografía.

La semana pasada, el tema fue dialogado en una mesa de cuatro, incluido el ex funcionario, que analizó las posibilidades de una candidatura a diputado nacional. Allí lo estimuló su amigo Héctor Capaccioli, quien parece haber sellado la paz dentro de la Superintendencia de Salud tras el desembarco de funcionarios de la ministra Graciela Ocaña. Lo criticó el sindicalista Víctor Santa María, quien le expuso a Alberto Fernández sin rodeos que no cree en sus posibilidades de remontar votos para el kirchnerismo en una elección de Capital Federal. «Primero hay que ver si Alberto quiere ser candidato, si Néstor lo prefiere y si va a defender el proyecto», se dicen los fieles que aún entornan a Alberto. Fernández los convence de hacer algo más amplio, pero todos saben que en realidad apuesta a recomponer su estatus logrando una banca.

El piquetero Emilio Pérsico aparece como ideólogo del kirchnerismo porteño en un armado del que muchos, además del propio ex jefe de Gabinete, dudan. Promueve la candidatura en la provincia de Buenos Aires de Néstor Kirchner y la de Fernández en la Capital Federal para las legislativas de 2009. Cree que con esa foto podrá nacionalizar la elección, algo que parece contradecir al ex presidente, quien buscaría la provincialización, para luego hacer un recuento de distritos y no de votos como balance poselectoral.

Así, el piquetero dice que los dos hombres se pasarían defendiendo el proyecto nacional de los Kirchner.

Ayer, Alberto Fernández, paseó por los micrófonos radiales, sin mayores novedades, excepto la licencia de dar un consejo a los inversores, de «aprovechar que Estados Unidos está en baja» para celebrar negocios en el Norte.

También repitió que en su momento el gobierno «no dimensionó la crisis», pero que después «corrigió bien». El ex funcionario de los Kirchner también sostuvo que no integrar el gobierno le produce «impotencia», pero que está «más relajado, ya que el problema de gobernar es de otro».

Dijo además que no se retiró de la política, pero que por el momento no está pensando en volver. A sus amigos les confió que tras el viaje que inicia revelará una decisión, aunque sabe que no puede correr por su propia cuenta y deberá consultarla con el matrimonio presidencial.

Mientras tanto se anima con grupos de leales, como una docenade legisladores porteños y funcionarios que la semana pasada, encolumnados tras el presidente de la bancada porteña, Diego Kravetz, le pidieron que fuera candidato. Al menos la interna kirchnerista ya está lanzada. Contra esos diputados, el legislador Juan Manuel Olmos, quien reporta a Santa María, no sólo no concurrió a la cita con Fernández, sino que al día siguiente, el sábado pasado, se plegó a un acto partidario de Jorge Telerman en el sur de la Ciudad. Ese ex jefe porteño, que mantiene una confrontación permanente con Alberto Fernández, está decidió a postularse como legislador local y llevaría de segundo al propio Olmos, en un armado con aliados que, creen los kirchneristas, terminaría alentando el propio ex jefe de Gabinete, si no logra aumentar sus posibilidades en los sondeos que maneja el kirchnerismo. La postulación del sucesor de Aníbal Ibarra en la Capital Federal tiene terminales en el gobierno nacional en las oficinas de Julio De Vido, un ministro que una porción del kirchnerismo local intentó siempre que comandara el distrito que condujo el ex jefe de Gabinete.

«No estoy preocupado ni por Telerman, ni por las elecciones del año que viene», aseguró a las radios, ayer, Fernández.

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