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Allegados al diputado bonaerense sospechan que el mandamás del socialismo popular, Rubén Giustiniani, hace «lobby» al presidente de la Cámara para que bloquee a su camarada y adversario y, de esa forma, le vede segundaje en el recinto, privilegio del que gozan los caciques de bloque. En compensación, Giustiniani se comprometió a mantener lealtad con la Alianza -incluida la del intendente de Rosario, Hermes Binner-, durante la próxima reunión del comité nacional en la cual -dicho sea de paso-citaron a comparecer a Galland por su presunta indisciplina. Será el sábado que viene en el porteño hotel Castelar.
A María América González, otra exiliada en potencia, el único que la puede frenar es Carlos Chacho Alvarez, pero el ex vice prefiere no mostrarse influyente en materia de contención (no puede predicar con el ejemplo). Se presume que la creadora del televisivo «rinconcito de los jubilados» puede terminar como coequiper de Elisa Carrió en el futuro inmediato.
La historia de la cariocinesis aliancista empezó con el mismo ascenso al poder y puede sintetizarse de la siguiente manera:
* En la primera oleada, tras la eyección de Chacho, hicieron las valijas los socialistas democráticos Alfredo Bravo, Héctor Polino y Jorge Rivas. Más tarde, el trío se convirtió en cuarteto. Para desventura de la UCR, Melchor Cruchaga abandonó el bloque para ascender al viceministerio de Justicia y, aunque en la bancada le cajonearon la dimisión, terminó dejando una vacante clave. Lo reemplazó un hombre del PSD bonaerense, Oscar González, quien -de inmediato-se acopló al ARI y restó otro voto al gobierno.
* Los cuatro socialistas criollos no tardaron un año en forjar un joint-venture con otros «rebeldes». Carrió se puso a la cabeza del ARI, que pasó de movimiento testimonial a un bloque de 6 con la asistencia de un peronista desencantado, el entrerriano Juan Domingo Zacarías. Otro representante de la UCR, el porteño Fernando Cantero, llegó como sustituto de la frepasista Adriana Puiggrós y anotó un número más en el tablero.
* En el último éxodo, pasaron la decena y se transformaron en la cuarta fuerza del cuerpo, detrás del aliancismo, el centenar del PJ y el interbloque Federal. La viuda de Germán Abdala, Marcela Bordenave, y ceteristas del chachismo, Eduardo Macaluse, Jorge Giles y Elsa Quirós, buscaron refugio en Carrió hace un par de semanas. Zacarías vetó a Federico Soñez, otro mesopotámico que aspiraba a mudar del Frepaso al ARI.
* Antes de eso, la azafata Alicia Castro fundó el Frente para el Cambio, en sociedad con el intransigente Gustavo Cardesa, el auyerista Alfredo Villalba y el abogado Ramón Torres Molina. Hoy terminarán de cerrar un acuerdo electoral con el Polo Social de Luis Farinello, que llevará al cura de Quilmes a la cabeza de la lista del Senado y a Castro como primera diputada.




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