La Argentina desconfía de Uruguay en nuevo diálogo por papeleras

Política

El gobierno argentino quiere que los primeros pasos del diálogo al que llamará el rey Juan Carlos de España para intentar enderezar el conflicto por la pastera de Botnia de Fray Bentos, se dé a nivel técnico. Sólo cuando desde Buenos Aires se vea que las conversaciones están encaminadas y que hay líneas de negociaciones sólidas y concretas abiertas, se avalaría la llegada a Madrid, donde se desarrollarán las negociaciones, de algún funcionario de mayor peso como el canciller Jorge Taiana para que se encuentre con su colega uruguayo Reinaldo Gargano y den un paso más en las discusiones.

Después de estos pasos, y cuando el terreno esté firme y la discusión esté en un camino sólido, la Argentina piensa en poner en juego a la figura del presidente Néstor Kirchner. Si todo esto se da antes de las elecciones de octubre mejor. Si no se llega a tiempo, y todo parece encaminarse a esa situación, se intentará que el Presidente quede fuera de cualquier encuentro o cumbre madridista, aunque ésta sea organizada por el propio monarca español.

La fórmula para negociar todos estos movimientos previos a una negociación concreta por el conflicto de las pasteras, será discutida en estos días, en doble contacto entre, la Argentina y Uruguay. Por un lado, las dos cancillerías comenzarán a cruzar información con el Ministerio de Relaciones Exteriores español, que maneja Miguel Angel Moratinos, y que decidió ser personalmente el que anuncie el viernes pasado que se inauguraba una etapa de diálogo. La otra vía de negociaciones cruzadas es una que nunca se cerró, y que optó siempre por la diplomacia secreta. Es la que protagonizan el jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, y su par uruguayo, el secretario general de la presidencia de Tabaré Vázquez, Gonzalo Fernández. Estos dos funcionarios siempre mantuvieron el dialogo más o menos abierto. Se trata, probablemente, de las únicas dos personas de los dos países, que lograron mantener la amistad que se detentaba hasta antes del estallido del conflicto. Ahora serán los responsables de dotar a la mesa de diálogo organizada por Juan Antonio Yáñez Barnuevo de cierto contenido concreto, algo que de lo que se duda especialmente desde Buenos Aires.

¿Cuál es el temor concreto que hay desde la Argentina? El gobierno de Néstor Kirchner no duda, al contrario, de la buena fe del monarca español, de Moratinos y de Yáñez Barnuevo. Incluso se piensa en que el propio Kirchner haga alguna declaración desde la Casa de Gobierno alabando la buena fe y voluntad de los europeos en mezclarse en un conflicto que no es el de ellos. Sin embargo, sospechan que el enviado europeo puede haber sido víctima de algo que sufrieron los propios argentinos a comienzos del año pasado: que lo que en realidad estén buscando los uruguayos, es ganar tiempo hasta octubre para que la planta de Botnia ya esté terminada, en funcionamiento, para que la realidad de la pastera sea una situación de imposible marcha atrás. Después se discutiría si la papelera contamina poco, mucho o nada; pero cuando la pasta celulosa ya esté saliendo del puerto de Botnia.

En la Cancillería argentina recuerdan que esta situación se vivió entre diciembre de 2005 y marzo de 2006, cuando se creó una comisión binacional de 14 miembros (7 por cada país), que debía determinar si las papeleras (en ese momento se sumaba el caso de la española ENCE), eran o no contaminantes. Uruguay dilató el debate, no habría aportado los datos que reclamaron los técnicos argentinos, y cuando llegó el momento de votar, el resultado de la comisión fue 7 a favor de la contaminación (los argentinos) y 7 en contra (los uruguayos). Fue luego de esta situación que Kirchner llamó el primero de marzo directamente a negociar a Tabaré Vázquez, previa declaración de una tregua de 60 días, lo que se acordó finalmente el 11 de marzo en Santiago de Chile en la asunción de Michelle Bachelet. Se recuerda que Botnia se negó a otorgar ese plazo, lo que derivó en la denuncia de la Argentina a Uruguay ante el tribunal de La Haya.

Ahora, sospecha la Argentina, el gobierno de Tabaré Vázquez puede intentar nuevamente una acción dilatadora para llegar a una solución de fondo, con debates interminables en Madrid sobre la no contaminación y acerca del daño irreparable que le generan a Uruguay los cortes de Gualeguaychú. Así se pasaría el tiempo hasta que a fin de año Botnia esté exportando papel saliendo por el río Uruguay. Y mientras tanto, se esperaría a que La Haya dé su veredicto, el que no se conocerá hasta bien entrado 2008. Por todo esto, y antes de mezclar a Néstor Kirchner y a Jorge Taiana en fotos complejas, se le pedirá a Yáñez Barnuevo que comunique la forma y el contenido de la ronda de diálogo que se abrirá en Madrid, probablemente a fines de febrero. Hasta conocer ese dato, la propuesta de Buenos Aires es que sólo viajen a la capital española agentes de formación técnica del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.

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