Casi ingobernada se mostró ayer la Legislatura porteña que muta hoy su plantel completo de legisladores por última vez, ya que a partir del período que se inicia hoy, los diputados de la ciudad deberán renovarse cada dos años. La conducción radical se ocupaba de su propia mudanza y el papelerío para traspasar el mando al macrismo que ocupará la vicepresidencia primera de la casa. En ese desorden nadie distribuía despachos en medio de las mudanzas de 48 de los 60 legisladores que se van, mientras 12 renuevan sus bancas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La rareza es que en el distrito que gobernó la UCR cuando se declaró la autonomía en 1996, esta vez tendrá apenas un diputado. Si la Legislatura que parte se caracterizó por la multiplicidad de bloques, llegó a más de 20, la que viene que se perfiló en las elecciones del 24 de agosto pasado como más hegemónica, ya comenzó la partición y anuncia poblarse de pequeñas bancadas más o menos altisonantes en el recinto, especialmente en el sector que se considera oficialista por haber acompañado la reelección de Aníbal Ibarra, quien también hoy toma posesión de su cargo por cuatro años más.
De los que parten se veía ayer a Jorge Argüello, el de mayor permanencia en los despachos del palacio de Perú 130, dando órdenes de cómo rotular bolsas y cajas que se lleva al Congreso de la Nación, donde asumirá como Diputado. Rogaba a sus colaboradores que pusieran «un cartel grande que diga Argüello» en cada bulto, lo que justificaba con que «yo conozco la cámara». Es que desde 1987, de la mano de distintas alianzas electorales, siempre en el peronismo, permanece en alguna banca, primero en el ex Concejo -llegó a presidirlo-, luego del '91 al '95 como diputado nacional, en el '96 como constituyente y luego otra vez concejal, 16 años de permanencia que serán 20 cuando termine su nuevo mandato que inicia hoy.
• Razón
En la actual Legislatura, Argüello debutó con un recurso judicial que permitió el ingreso de partidos con pocos votos. En 1997 no llegó a tener 3% de los sufragios, el piso que se exige en Diputados, pero la Justicia le permitió tomar su banca porque la Capital Federal no había contemplado esa medida e ingresó como monobloque. El antecedente se tornó casi costumbre y con la falta de piso logró bancas la izquierda que se retira ahora casi en su totalidad -sólo renueva Vilma Ripoll, perdiendo Izquierda Unida una banca-pero da paso a otro sector, el de Luis Zamora que comandará su esposa Noemí Oliveto.
Perdió también su banca Jorge Altamira, el primer legislador -y único-que tuvo el Partido Obrero en la historia. Más moderado en los discursos -muchas veces de alto nivel de elaboraciónque otro izquierdista, el inefable Alexis Latendorf, un socialista que le dio gracia a la Legislatura con exaltadas actitudes y debates en el recinto, cuyo ingreso rememoró al de la ex concejal comunista Alcira de la Peña.
Otra que parte es la actriz Elena Cruz, de polémico ingreso que los diputados le frenaron durante cuatro meses por sus declaraciones a favor de Jorge Rafael Videla. Llegó a sorprender en el recinto, el que no logró manejar en todas sus formalidades (alguna vez pidió cambiar el voto) al plantear coincidencias en una oportunidad con el comunista Patricio Etchegaray. Sin embargo, del sector político farandulero no se privará el nuevo recinto con el debut del actor Héctor Bidonde, del bloque zamorista y también con el folclorista «Chango» Farías Gómez, del bloque de Jorge Mercado, aliado del macrismo.
Se puede decir también que se va el radicalismo, que tuvo bloquesde mayoría junto al ex Frepasoy la extinta Alianza. Sólo obtuvo, en la peor elección porteña de la UCR, un legislador, Roberto Vázquez. Esa es la razón por la cual ayer la Legislatura se mostraba sin conducción, al dejar el mando el ex candidato a jefe de gobierno Cristian Caram y todo su plantel administrativo. La distribución de despachos quedó al estilo, el que llega toma con más ventajas de los que ya cuentan de amigos a alguno de los 12 legisladores que repiten mandato.
Dejá tu comentario