La crisis argentina y principales responsables
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Pero lo que venía sucediendo en la provincia de Buenos Aires era advertido por los mercados, no dispuestos a perder sus capitales privados en subsanar tremendos déficit del Estado por motivos electorales. Ese año 2001 salieron 19.000 millones de dólares al exterior y, obviamente al terminar, en diciembre estalló el país. Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf figuran entre los más culpables del estallido económico de la Argentina. A Duhalde le quedó montado un formidable aparato político del Partido Justicialista bonaerense que aún utiliza. Pero se armó a costa de aquellos fondos que así dilapidados destruyeron la economía nacional.
FONDO MONETARIO
Aún cuando el enamoramiento de su presidente, Michel Camdessus, con el modelo argentino -inclusive cuando hacía agua- le impidió pensar correctamente al directorio y los técnicos del Fondo son todos éstos también culpables de primer nivel. Nunca los técnicos sólo económicos -ni antes ni ahora- dominan bien y menos aún pueden influir en la parte política de los países a los que asisten financieramente. No dominaban lo que sucedía en la política argentina, sumergida en el dispendio absoluto a partir de 1997, pero sí veían los números del gasto del Estado, de los déficit provinciales, de la evasión impositiva, del balance de pagos y del comercio exterior, del afluir de capitales especulativos. Por tanto, pese a Camdessus, debieron advertir lo que sobrevendría. Es gran culpable el Fondo en conjunto por no haberse jugado a tiempo contra sus directivos.
MICHEL CAMDESSUS
Este titular del Fondo Monetario es culpable de primer nivel más que los técnicos del organismo porque dominaba los aspectos políticos argentinos, conocía el déficit fiscal y el gasto público, que se habían duplicado con la gestión de Carlos Menem pero nunca permitió que los técnicos del Fondo indagaran y sopesaran esos aspectos.
Michel Camdessus primero resaltó lo admirable de la gestión Menem sobre todo entre 1989-1995: dominó dos hiperinflaciones, una heredada y una propia; haber pasado al asombro de una inflación anual de 4.923% a cero o negativa; acumulamiento de reservas -Menem las llevó a casi 33.600 millones de dólares en 1999-; la privatización de empresas pésimamente administradas por el Estado y por tanto deficitarias; grandes obras públicas y más. Pero este directivo francés se enamoró tanto del «modelo exitoso argentino» que se negó a ver lo evidente: no podía funcionar una convertibilidad monetaria tan férrea con un déficit y gasto creciente del Estado. No advirtió a los técnicos del Fondo que el afán de Carlos Menem por reelegirse y de Eduardo Duhalde por imponerse estaban, ambos, destrozando las finanzas públicas del país desde 1997 y debilitándola hasta su estallido en diciembre de 2001 y la proclamación del default en 2002. Tan enceguecido estaba Camdessus con el modelo que dejó com presión a su sucesor Köhler a los últimos salvatajes del Fondo (el «blindaje») con dinero a un país ya imparable hacia el desastre. Con ese postrer dinero desde el Fondo sólo se logró favorecer la salida, cómoda de los capitales especulativos, algo que llegó a 19.000 millones de dólares los 12 meses previos al default de 2001. Camdessus fue gran culpable.
CARLOS RUCKAUF
En su breve período de gobernador de la provincia de Buenos Aires (1999-2002) hasta que renuncia termina de demoler las finanzas bonaerenses para afianzar al aparato político duhaldista. Su premio y precio fueron tener siempre la cobertura de algún fuero (ministro primero, legislador hasta ahora) para no responder por su gestión. El Banco de la Provincia de Buenos Aires otorgó 1.200 millones de dólares en créditos de amiguismo y por tanto irrecuperables durante su gestión como gobernador. Ruckauf pasó esa terrible cartera morosa al abultado déficit bonaerense que al renunciar al mandato le transfirió a Felipe Solá. Es culpable de primera línea del default.



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