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3 de agosto 2004 - 00:00

La crisis argentina y principales responsables

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Los Duhalde comprenden que no tienen un carisma político propio como para arrastrar masas a las urnas por ellos. Efectivamente ningún Duhalde ganó nunca nada en votaciones con más de 21%, o sea 1 de cada cinco bonaerenses.

Por tanto en ese año 1997 los Duhalde deciden que su porvenir político estará en lo que puedan distribuir. Eduardo aspiraba a ser presidente de la Nación en 1999. Entonces tira por la borda toda su normalidad administrativa como gobernador. Pese a haber contado con casi dos millones de dólares por día que le adjudicó Carlos Menem como Fondo de Reparación Histórica ordenó no respetar el gasto público del presupuesto bonaerense a los ingresos. También ordena dar préstamos políticos posteriormente irrecuperables en el Banco Provincia de Buenos Aires.

Como simultáneamente Carlos Menem también querrá una tercera reelección en 1999, ambos desfondan las administraciones bonaerense y nacional. En 2001 -ya sin Duhalde y renunciado su sucesor Carlos Ruckauf- el nuevo mandatario de la provincia, Felipe Solá, hace números y se da cuenta que le habían dejado un déficit sin precedentes en una sola provincia: 4.100 millones de dólares que era casi la mitad de la totalidad del déficit de 23 provincias argentinas y la Capital Federal incluida.

En esa enorme cifra de u$s 4.100 millones se incluían 1.300 millones de dólares que Ruckauf hizo para pasar como cartera incobrable el Banco Provincia.

Pero lo que venía sucediendo en la provincia de Buenos Aires era advertido por los mercados, no dispuestos a perder sus capitales privados en subsanar tremendos déficit del Estado por motivos electorales. Ese año 2001 salieron 19.000 millones de dólares al exterior y, obviamente al terminar, en diciembre estalló el país. Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf figuran entre los más culpables del estallido económico de la Argentina. A Duhalde le quedó montado un formidable aparato político del Partido Justicialista bonaerense que aún utiliza. Pero se armó a costa de aquellos fondos que así dilapidados destruyeron la economía nacional.







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