La enormidad infantil y circense de todos los días

Política

Bajo el pretexto de que "no hay que perder la calle" (en rigor, las plazas), consigna de Néstor Kirchner, este sector planteó desde ayer otro conflicto, generando enfrentamientos insólitos. Para neutralizar una posible carpa frente al Congreso que solicitaron instalar los ruralistas -tras prolijos pedidos de autorización municipal-, "trabajadores sociales" oficialistas montaron un andamiaje más sofisticado para cuatro carpas. Por supuesto, la esposa de Luis D'Elía no requirió la venia municipal. Mauricio Macri ordenó el desalojo de estos Tihany de la política, alegando la falta de permiso, riesgos y peligros por el uso de garrafas y otros cableríos; también entorpecimiento del tránsito (una se ubicó donde se detienen los colectivos).Por supuesto, los piqueteros del gobierno no aceptaron el desalojo, escupieron a los funcionarios (hubo uno herido), la Policía se negó a cumplir la instrucción de Macri y los ministros de Justicia e Interior (Fernández y Randazzo) se distrajeron de esta situación (al revés de lo que han hecho contra los productores que estorbaron el tránsito en las rutas). Típicas argentinadas de estos tiempos, espectáculos circenses en la Plaza Congreso con mateadas, quizás choripanes, mucha aparición en la tele de los piqueteros y el respaldo solidario de los sinceros artistas del régimen. El fenómeno de la cultura rentística de un país, de gente que no trabaja, pero que vive de la prebenda.

El kirchnerismo impidió ayer en la Plaza del Congreso que Mauricio Macri hiciera cumplir la ley por la cual el Gobierno porteño pretende que cada vez que se instalen carpas en el espacio público o se realicen marchas se le pida un permiso especial.

El domingo pasado activistas kirchneristas se apostaron frente al Parlamento y levantaron cinco carpas sin autorización previa, según el ministro de Ambiente y Espacio Público macrista, Juan Pablo Piccardo.

Ayer, minutos después de que se llevaran a cabo las últimas instalaciones polémicas, empleados municipales se acercaron al lugar para transmitirles a los manifestantes que debían desarmarlas porque no contaban con el permiso necesario para instalarlas. En ese momento sobrevinieron forcejeos, empujones y hasta escupitajos sobre el funcionario de la cartera de Medio Ambiente Fabián Simón que por orden de Macri había ido a desalojar a los manifestantes K. Un empleado macrista, Luis Manuel Saboraide, está internado en el Hospital Rivadavia con un traumatismo en el ojo derecho.

«Es un tema de ordenamiento del espacio público, no es político», afirmó el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien luego de los incidentes del mediodía brindó una conferencia de prensa en donde explicó que por las agresiones sufridas por empleados del Gobierno de la Ciudad se radicaron dos denuncias en la Comisaría 6ª de esa zona.

Una fue por daños al espacio público y la otra por resistencia a la autoridad.

Luego de la pelea que se produjo en la plaza, el macrismo incluso solicitó ayuda a la Policía Federal para desalojar a los activistas. Sin embargo, no se vio ni a un solo agente policial acudir en ayuda de los empleados agredidos. Ni siquiera fueron para obligar a los manifestantes a levantar el campamento.

«Si hay una orden del fiscal, la Policía debe actuar y sacar las carpas. No sé por qué no actuó un fiscal; nosotros fuimos a hablar, ellos entendieron y se comprometieron a solicitar el permiso, que se entrega en el mismo día», explicó el ministro Piccardo.

Pese a la insistencia por parte del Gobierno porteño para retirar las estructuras, las organizaciones K permanecieron durante todo el día en las inmediaciones del Congreso.

A pesar de que el único habilitado para poner vallas en el espacio público es el gobierno comunal, militantes de Compromiso K rodearon su carpa con esos instrumentos «para prevenir posibles accidentes», adujeron.

En la carpa de la JP se pudieron ver también estructuras metálicas especiales para montar escenarios en la vía pública, de donde colgaban decenas de banderas de la agrupación y carteles que aludían al conflicto que el gobierno viene teniendo con la dirigencia del campo desde hace más de tres meses.

Entre bombos, silbatos y cánticos, activistas de Barrios de Pie, Movimiento Evita, Juventud Peronista, Oktubres y del Frente Transversal fueron los que generaron caos de tránsito por la tarde.

«Olé Olé, Olá Olá, Somos mujeres del carnaval, no viejas garcas de la Sociedad Rural» o «Ay ay ay que risa que me dan, si tocan a Cristina que quilombo se va armar», fueron algunos de los hits desafiantes que provinieron mayormente de la carpa que instaló Alicia Sánchez, la esposa del dirigente piquetero Luis D'Elía.

Compromiso K, la JP, el Movimiento Evita que comanda el ultracristinista Emilio Pérsico y el Frente Transversal «femenino» fueron las cuatro agrupaciones que se apostaron cada una en una carpa.

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