Con un suave cabeceo, el helicóptero presidencial aterrizó a las 18.40, en el estacionamiento de Casa de Gobierno para dejar atrás los veinte días de licencia que tomó la presidenta Cristina de Kirchner tras operarse la glándula tiroides.
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De negro estricto en su vestimenta, con una chalina que combinaba grises sobre sus hombros, sonriente y saludando a los pocos que se animaron al primer contacto, Cristina de Kirchner subió sin demora al auto principal de su custodia, junto con su secretario privado, para trasladarse a la Casa Rosada.
En la explanada la Presidenta se demoró algunos minutos para saludar a los militantes de las agrupaciones Kolina, Los Kumpas, La Cámpora y JP Evita, entre otras, que se llegaron hasta la Plaza de Mayo para recibirla.
También Los Descamisados, la Agrupación Los Pibes y la Agrupación Pueblo Peronista, entre otras, se reunieron frente a la Casa Rosada con grandes banderas y bombos.
No faltaron los turistas extranjeros como Bruno, de Sao Paulo, quien visita Buenos Aires por tercera vez y se mostró muy interesado en saber si la Presidenta argentina saldría al balcón, porque -aseguró- "estuve siguiendo por la televisión brasileña lo relativo a su salud".
María Rosa García, llegada de San Pedro, Jujuy, se manifestó "Cristinista de la primera hora" y comentó que tenía 14 hijos por lo que tramitaba una pensión, mientras Ramona Menés, de San Miguel, dijo que pertenecía al Frente Transversal que encabeza Edgardo Depetri, donde consiguió formarse como promotora de salud.
En tanto, desde el Salón de los Patriotas de la planta baja, los militantes de las agrupaciones y movimientos kirchneristas seguían el acto con banderas y tras haber animado la "previa" del acto cantando la marcha peronista y la mayoría de las canciones que se escuchan en los actos en los cuales participa Cristina.
Apenas se sentó, Cristina se quitó el cabello del cuello con las dos manos y con un sonrisa cómplice a los invitados mostró la cicatriz de la intervención quirúrgica y que no llevaba accesorios y explicó: "No sea cosa que después digan que no me operé...".
Después la Presidenta volvió a bromear con el impacto público y mediático de su intervención cuando dijo, ya en el atril, que "pensé venir con un pañuelo porque vieron que no está muy estético. Pero si me pongo un pañuelo, mañana Clarín dice: `Esta no se operó`".
Como cierre de su primer día de actividad, Cristina se asomó la balcón interno que comunica el primer piso con la planta baja y la recibió la ovación de los cientos de militantes de agrupaciones de base kirchneristas que siguieron el acto oficial por pantallas.
"¡Somos de la gloriosa Juventud Peronista, somos los herederos de Perón y de Evita, a pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos: no nos han vencido!", cantó la militancia y la presidenta agitó su puño con energía, saludó con los dedos en V y se golpeó el corazón.
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