La Presidente Cristina de Kirchner partió a las 18.30 rumbo a Lima para participar en la reunión del Unasur convocada de urgencia para analizar la situación de Venezuela y el rechazo de los Estados Unidos en aceptar la victoria de Nicolás Maduro.
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En esos momentos, en distintos puntos de la Capital y el Gran Buenos Aires comenzaban tímidamente algunos a reunirse en los puntos de encuentro para integrar la movilización convocada por las redes.
La Casa Rosada a esa hora mostraba un escenario diferente, despachos apagados, poco personal, y teléfonos que sonaban sin tener respuesta. Solo quedaron en sus despachos, aunque no se pudo precisar hasta que hora, al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo y el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina.
Es que en esta oportunidad, la jefa de Estado decidió incluir en su comitiva a los secretarios Legal y Técnico, Carlos Zannini y de Presidencia, Oscar Parrilli.
Para el gobierno las marchas son las respuestas de los opositores a un modelo que defiende a los "más necesitados y humildes", de alguna manera revitalizando la pelea histórica del peronismo como defensor de los sectores postergados en oposición a los "oligarcas" cuyo intereses se ven afectados por este tipo de gobierno.
En este marco, para Cristina su proyecto de "democratización de la Justicia" lo que busca es desmembrar un poder que está por encima de todos. Así, lo dijo antes de partir cuando presidio un acto donde anuncio la entrega de textos gratuitos "Que nadie crea que porque es un juez y porque la Constitución establece que un juez es a perpetuidad forma parte de una monarquía o de una aristocracia", advirtió la presidenta.
"Es un poder del Estado y debe ser tan democrático como lo es el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Esto, así de simple y sencillo, es el gran objetivo de la Reforma", explicó.
Pasadas las 21, en momentos que la marcha estaba en su apogeo al menos en las inmediaciones de la Plaza de Mayo, Cristina desde el avión rumbo Lima comenzó a twitear. Como es habitual nadie del Gobierno nacional hizo alguna referencia a la marcha y menos aún Cristina.
En sus tweets (unos 60) habló de todo, menos de la protesta, y comenzó contando que estaba con "Pepe Mujica", se tomó con humor sus dichos: "Está todo bien. Sí, soy medio terca, y además estoy vieja. Pero después de todo...es una suerte poder llegar a viejo, no?" Aunque destacó que su vida no pasó en vano. "Sobre todo si tu vida sirvió para hacer cosas que tu Patria necesitaba. Tranqui. Está todo bien", aclaró.
Dejo este punto para mencionar la visita de que hizo Monseñor Mario Poli a la Casa Rosada al cual le pidió que bendijera la capilla. Contó a continuación que estará en Venezuela y las emociones que le despierta el volver a este país sin Chavez (ver nota aparte).
La marcha fue vista y analizada con indiferencia en la Casa Rosada. Algunos en off confesaba que "era de esperar, son los mismos que salieron el 8 N". Otros argumentaban que esperaban que hubiera gente especialmente después del "show periodístico montado por Lanata", justificaban.
Es más, algunos miembros del kichnerismo encuentran lógico que exista un movimiento de rechazo por un parte de la sociedad a un modelo que esta "transformando la Argentina". Explican que "justamente el rechazo por parte de estos sectores nos da la pauta que estamos haciendo bien las cosas", se vanaglorian.
Una de las características de esta marcha fueron los carteles alusivos a la independencia de la Justicia, en oposición a la reforma de la Justicia propuesta por el gobierno, como asimismo acusaciones de corrupción.
En tanto, en la anterior protesta la mayoría de los carteles cuestionaban la posibilidad de una reelección de Cristina y apelaban a defender la Constitución.
Otro de los grandes hitos del kirchnerismo es la batalla que viene dando en contra del grupo Clarín. No fue casual, explican en los pasillos oficiales, la encendida defensa que hizo la jefa de Estado en su discurso cuando afirmó: "Hay algún fallo que me dejó sin habla"... Sí, sí, me enmudeció prácticamente porque nunca se vio una cosa igual", en referencia al fallo de la Cámara Civil y Comercial a la cual bautizó "Cámara en lo Clarín y lo Rural".
Acusó al poder Judicial de ser elitista, cómplice de los gobiernos de factos (por frenar las causas contra los derechos humanos), de la inseguridad, de la violencia y, también de la corrupción ya que traba las causas contra el lavado de dinero.
En este marco propuso que el Gobierno debería presentar una "ley, para lo cual en todo lo que sea evasión y lavado de dinero, UIP y AFIP sean parte querellante obligatoria y que puedan también pedir todas las medidas necesarias", explicando que la Justicia no deja avanzar al poder político para atacar estos delitos. Elípticamente habló del tema del lavado de dinero aunque se refirió a otras causas y no a la denuncia del programa de Lanata.
Finalmente y aunque estaba hablando de las inundaciones ocurridas en La Plata hace dos semanas hablo del derecho a protestar. "El espíritu propositivo que se ha desplegado con esta desgracia, que nos tocó vivir... bueno, al que le gusta protestar me parece bien, pero sería bueno que además todos podamos ayudar", aseveró.
La jefa de Estado permanecerá en el exterior, en principio hasta el sábado, y el análisis político sobre la marcha lo hará desde un país, Venezuela, en donde siente que comparte más de un aspecto.
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