Esa mesa, que sesiona en las oficinas porteñas de Cáritas, a pocos metros de la Casa de Gobierno, la habían creado en realidad para asistir en la crisis a la administración de Ayer, cuando le llevaron las siete carillas del informe final del diálogo, el Presidente debió tolerar la admonición de los obispos, que lo retaron por el apartamiento.
El largo silencio lo rompió el anfitrión con un sobresalto. Manoteó el documento que le llevaba la mesa y preguntó, casi angustiado:
Le dijeron que no se trataba de eso. Que en realidad la mesa se daba por satisfecha porque él se hubiera creado el Plan Jefas y Jefes de Hogar, universal, con comisiones para su administración donde el Estado está en minoría.
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