Sobran anécdotas para ilustrar el deterioro en la relación entre Ricardo López Murphy y Mauricio Macri, al borde de la ruptura desde hace una semana. Pero todas ocultan un problema estructural del vínculo: los dos conciben la alianza electoral a la que parecen condenados como un mero episodio para pasar las urnas de 2005 y separarse después en dos pretensiones presidenciales. Sobre este piso tan pequeño, sólo cabe que suceda lo que ocurre en estos días: el enredo de una negociación en la que quienes venían a convocar a la República para extraerla de las tinieblas de la «vieja política» quedaron empantanados discutiendo por cargos en listas sábana. Una tarea que, además, los políticos tradicionales suelen hacer con más gracia y talento.
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El martes de la semana pasada, encerrados los dos dirigentes en el estudio del abogado Pablo Tonelli, sobre la Plaza Vicente López, López Murphy amenazó a Macri con suspender las tratativas si el presidente de Boca no anunciaba su candidatura a primer diputado por la nueva entente en la Capital Federal. Macri se quejó por esa presión y reclamó, como si fuera el Fondo Monetario Internacional frente a Roberto Lavagna, «una negociación de buena fe». A esa altura, el pedido equivalía a que el delegado de Recrear en la mesa de negociación de la provincia de Buenos Aires, Edgardo Schrodek, fuera retirado de esa función.
Diplomático, como siempre, López Murphy le comunicó el pedido al propio Schrodek en un restorán del barrio, una hora después de la reunión con Macri. «Este muchacho me cansa, me cansa...», se quejó el economista, ansioso ante la indefinición con que el empresario lo mortifica. El economista ya se ufanó hasta el cansancio, autorreferencial como siempre, de que «ya ubiqué a Macri en la Capital» (oculta la colaboración que le prestó la tragedia de Cromañón en esa tarea). Pero los efectos de ese triunfo siguen siendo hipotéticos.
En Recrear han comenzado a sospechar que la demora de Macri por definir las listas está relacionada con el interés de Eduardo Duhalde por capturar al jefe de Compromiso para el Cambio para su fuerza en la provincia. Todo, para el caso de que no haya acuerdo alguno entre Duhalde y Néstor Kirchner. Los seguidores de López Murphy están bien orientados respecto de las expectativas de Duhalde, no necesariamente de las de Macri. En efecto, el caudillo de Lomas de Zamora les ha comentado a varios allegados peronistas al presidente de Boca, todos ligados a Miguel Angel Toma, que en un escenario de enfrentamiento con la Casa Rosada a él le gustaría armar una fórmula Macri/ Chiche Duhalde, alrededor de la cual orbite la candidatura del PJ, la de Luis Patti y la de Aldo Rico.
Pero Macri sigue sin entusiasmarse con esta hipótesis, ofendido con el duhaldismo por sus últimos desaires: desde la designación de Juan José Alvarez en el gabinete de Aníbal Ibarra hasta el apoyo dado por Duhalde al alcalde porteño para el plebiscito que convocó en febrero (el ex presidentesoñó por un momento que, si a Ibarra le iba bien en esa operación, tal vez Kirchner se hubiera visto alentado a enviar a su esposa a las listas porteñas y no a enfrentarlo a él en su feudo).
Las últimas manifestaciones públicas de Macri van en esa dirección no duhaldista. Si el líder de Compromiso para el Cambio todavía no se postula como primer candidato a diputado es por una propensión muy manifiesta a la duda que caracteriza su conducta electoral. En las últimas horas parece, sin embargo, haber tomado como criterio una encuesta de Manuel Mora y Araujo que le promete 6 puntos de diferencia sobre quien salga segundo en la elección metropolitana. ¿
Esperará otro sondeo o le bastará con éste? Ni sus íntimos, es decir, Nicolás Caputo o José Torello, lo pueden asegurar.
Mientras tanto, la negociación por los cargos, que es el eje operativo de la coalición que se estaría formando, va naufragando en discusiones cada vez más intempestivas, a uno y otro lado del Riachuelo. Eugenio Burzaco (macrista) y Schrodek (lopezmurphista) son los negociadores de la provincia; y Hugo Martini (lopezmurphista) y Horacio Rodríguez Larreta ( macrista), los de Capital.
• Reparto
El acuerdo comenzó a explorarse sobre la base de un reparto por mitades en las listas de la provincia y de un tercio para Recrear en las nóminas de Macri en Capital. Si se calcula, como hacen los negociadores, que en la ciudad esta fuerza podría obtener cuatro diputados nacionales y 10 locales, el lopezmurphismo podría aspirar a quedarse con una banca en el Congreso y tres en la Legislatura. Claro, un reparto de ese tipo frustraría la alianza que viene llevando adelante Macri en el distrito con el PJ, ya que impediría satisfacer las expectativas de Cristian Ritondo, Daniel Amoroso, Diego Santilli y otros peronistas que no se sentaron a la mesa de Alberto Fernández. Por eso, Macri mandó ofrecer solamente un diputado nacional (para Esteban Bullrich) y uno local. La reacción se hizo sentir en la provincia, donde Schrodek ofreció que, de la lista encabezada por López Murphy y Paola Spátola, sólo colgarían tres macristas y no cuatro, como se previó originalmente. Serían Burzaco, Jorge Triaca (h) y Carlos Tramutola (h). López Murphy, a través de Schrodek, también se queja por los nombres: quiere llevar el apellido Macri en primer término, ubicando al primo Jorge en la cabeza de la lista de diputados. Tal vez algún despistado se confunde y termina creyendo que vota al verdadero Macri y no a un sobrino de don Franco. Mauricio contestó con una negativa a esa operación, y la razón que dio, a través de un enviado de López Murphy, fue reveladora del mal estado de la alianza: «No, mi apellido no. No quiero asumir tanto compromiso con ustedes». Más sincero, imposible.
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