20 de diciembre 2001 - 00:00

Las FF.AA. no serán usadas para reprimir

El gobierno descartó anoche la posibilidad de contar con efectivos de las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad en las calles, como consecuencia de los saqueos que se fueron generalizando durante el día de ayer, confirmó una alta fuente del gobierno. Así se lo comunicó el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, a las cúpulas de las Fuerzas Armadas, durante una reunión en la que los mandos fueron informados sobre los alcances del decreto de estado de sitio por 30 días, que firmó anoche Fernando de la Rúa.

El Presidente encabezó el acto de ascenso de oficiales superiores de las Fuerzas Armadas en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, durante el que se entregaron insignias y sables a generales, brigadieres y contraalmirantes.

Al hablar, De la Rúa dijo que el acto es un «reconocimiento al desempeño» de los uniformados a lo largo de sus carreras en el cumplimiento de su vocación, manifestando que con la entrega de los sables e insignias la Nación « les otorga su confianza».

El acto se cumplió esta tarde en el Salón Blanco y asistieron oficiales superiores de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada, y estuvieron presentes los respectivos jefes de cada fuerza: brigadier general Walter Barbero, el teniente general Ricardo Brinzoni y el almirante Joaquín Stella.

Originalmente estaba pre-vista la realización de un cóctel en el Salón Sur, pero fue suspendido porque el Presidente sólo interrumpió una reunión con ministros en la que se analizaba la grave crisis social, para encabezar la ceremonia.

Después de este acto Horacio Jaunarena se reunió con los jefes de las Fuerzas Armadas en el Edificio Libertador, además del jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Juan Carlos Mugnolo, para transmitirles la visión que el gobierno tiene sobre el rol que deben cumplir en el marco de la crisis social desatada en todo el país.

Fue cuando los impuso de la decisión tomada por el Presidente de no involucrar efectivos de las Fuerzas Armadas en el control de la población para evitar la repetición de saqueos. El ministro conocía la posición de las Fuerzas Armadas a este respecto. Cuando en su momento fueron consultadas, y este diario lo anticipó,
los mandos afirmaron que acatarían las órdenes del Presidente --co-mandante en jefe de las FF.AA., siempre que ésta estuviera acompañada de la aprobación del Congreso.

Mientras tanto la Armada eligió darle un marco estrictamente institucional al almuerzo que reunió ayer al ex presidente
Carlos Menem con el jefe de la fuerza, almirante Stella. Tanto que ni fotógrafos hubo al ingreso y egreso a la sede de la fuerza. El primero estuvo acompa-ñado por uno de los secretarios del Consejo Nacional del PJ, Ricardo Romano -el mismo que lo hizo en oportunidad de un almuerzo parecido, hace una semana, con el teniente general Ricardo Brinzoni-, en tanto que el jefe naval fue acompañado por el subjefe de la Armada, vicealmirante Alvaro Vázquez.

El comedor privado de
Stella, instalado en el piso 13 del Edificio Libertad, fue el lugar donde se sentaron a comer. Ensalada de frutos de mar, paella, ensalada de frutas y café fue el condumio, acompañado con varias botellas de agua mineral. Fueron inevitables los comentarios de Menem sobre el novedoso uso de la barba en la Marina de Guerra -en los últimos 70 años-, aludiendo a este estilo impuesto por Stella, que él mismo exhibe.

«
No se habló una sola palabra de política», contó uno de los asistentes, si como tal se entiende la gestión del actual gobierno. Ni de apoyo ni tampoco de críticas. Menos aún de los desbordes sociales con saqueos, muertos y heridos, que las pantallas de televisión mostrarían minutos más tarde.

Stella
monopolizó buena parte del aséptico encuentro, señalando que la profunda crisis que vive el país no resulta ajena a la Armada, limitada en su accionar por razones presupuestarias. No obstante se ocupó de subrayar que la fuerza «lo vive dentro de los límites que le marca la Constitución nacional».

El barbado jefe naval puntualizó que la gestión de los actuales mandos se ha fijado como objetivo «
una Marina acorde a los requerimientos de estos tiempos en materia de seguridad, ante las nuevas necesidades que nos muestra la región y el mundo».

Stella
pareció aludir inequívocamente a los atentados ocurridos en NuevaYork y Washington el 11 de setiembre pasado, cuando le señaló a Menem que «ha variado el panorama estratégico regional y global». Y que éste muestra « el surgimiento de nuevas amenazas a la seguridad mundial».

Con el uniforme blanco de verano que les permite andar livianos, en mangas de camisa, tanto
Stella como Vázquez coincidieron en definir que «la Armada va a hacer su contribución, asumiendo su responsabilidad en este nuevo escenario.

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