13 de mayo 2003 - 00:00

Lavagna, estrella en el cierre de Kirchner

Daniel Scioli, Carlos Salvador Bilardo y Néstor Kirchner, ayer, en un encuentro con el ex director técnico del seleccionado argentino en la Casa de Santa Cruz en Buenos Aires.
Daniel Scioli, Carlos Salvador Bilardo y Néstor Kirchner, ayer, en un encuentro con el ex director técnico del seleccionado argentino en la Casa de Santa Cruz en Buenos Aires.
Casi con el mismo rango que Néstor Kirchner y Daniel Scioli, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, encarnará el triunviro que el jueves comandará el cierre de campaña de la fórmula, última exposición pública de los candidatos antes del ballottage del domingo 18 de mayo contra Menem-Romero.

Ese capítulo final será apenas simbólico: la coronación del perfil bajo, subterráneo, que el santacruceño desplegó -a sugerencia de Eduardo Duhalde-desde que consiguió un pasaporte al duelo de la segunda vuelta y las encuestas comenzaron a sonreírle. El cierre será en un seminario el jueves próximo en el Hotel Panamericano para hablar de reforma del Estado.

Una ironía para el peronismo: en pocas horas, un PJ será electo presidente por cuatro años pero en el cierre de campaña de uno de los postulantes estará ausente toda la mística histórica del justicialismo.

El cierre sin bombos ni cotillón fue propuesto por Julio De Vido, ministro de Gobierno santacruceño y coordinador de los equipos que diseñaron el programa Kirchner. De Vido es uno de los hombres que mayor influencia ejerce sobre el candidato.

Fue el paso posterior a que el sureño decidiera suspender toda actividad de campaña. En un momento, evaluó hacer una minigira por Córdoba, San Juan y Mendoza -y quizá Santa Fepero después optó por la autorreclusión en Casa Cruz, donde recibe visitas y retrata apoyos de último momento.

La cosa será así: pasado el mediodía, en el Hotel Panamericano, Kirchner juntará una colección de «técnicos» -esa especie que prospera al calor de los candidatos, bien lo sabe Carlos Menem-que debatirán sobre el plan de gobierno que Kirchner proyecta aplicar si se muda a Olivos.

Nadie se anima a un número. Si cuando
Kirchner, en intención de voto, compartía la banda de flotación de Leopoldo Moreau, juntó 1.500 no peronistas en ese mismo hotel, ahora que varios batallones del PJ salieron en su auxilio, es probable que haya una multitud.

Para Lavagna -que, dicen en el gobierno y admiten en el entorno del candidato, es «dueño» de un paquete de acciones por el acceso al ballottage-será un debut en los cierres de campaña aunque con un estilo moderado, casi protocolar, como prefiere el ministro.

En esa ronda,
Lavagna compartirá la marquesina con parte del posible gabinete de Kirchner: estarán también el ex menemista Carlos Tomada, potencial ministro de Trabajo, y el porteño Rafael Bielsa, anunciado para Justicia (la otra ala, Seguridad, sería para Eduardo Sigal).

Con
Kirchner sin clausura peronista, Duhalde buscará compensar. No tuvo suerte con las cábalas el Presidente -tampoco Carlos Menem pero igual, antes del ballottage, repetirá un rito que inició antes de la primera vuelta, cuando viajó por una horas a Chile. Ahora lo hará a Uruguay.

La semana previa al 27 de abril,
Duhalde cruzó a Chile con la excusa de algunas actividades formales. Esta vez cambia de destino pero copia el formato y, al menos por un rato -se presume-, abandonará el toreo mediático con Menem.

En su último viaje presidencial, a diez días de entregar mando, banda y llaves de Olivos, el miércoles visitará al uruguayo
Jorge Batlle, en la primera visita después del derrape verbal que el oriental tuvo por TV el año pasado, cuando calificó de mala manera a los argentinos.

En poco más de 24 horas, el Presidente -con comitiva reducida a asesores de prensa,
Luis Verdi y Carlos Ben, y funcionarios diplomáticos como el embajador Hernán Patiño Amaya-tendrá una cita con Batlle en el Edificio Libertad y luego una cena en el Hotel Radisson Victoria Plaza.

El jueves, visitará a la Suprema Corte de Justicia uruguaya, pasará a saludar por el Congreso y en el Complejo Rivera participará de una cumbre inusual: un encuentro de asociaciones de dirigentes de marketing. Antes de partir desde el aeropuerto de Carrasco, le entregarán la llave de la ciudad de Montevideo. Llegará a Olivos para ver por TV el cierre no peronista de su candidato y su ministro de Economía.

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